Ceder la derecha, simple educación

Ceder la derecha, cuestión de . De las muchas anécdotas que se dan en los más diversos ámbitos sociales esta destaca por su sencillez y, a la vez, efectividad. Allá por el año mil setecientos y pico se empezaban a construir en las primeras aceras, pues anteriomente a estas era todo calzada. Pero surgió el problema de que esta nueva era un poco estrecha para los viandantes acostumbrados a caminar y pasear con amplitud. Surgía el planteamiento, nuevo, del encontronazo. ¿ Quién cedía el paso en el caso de encontrarse varias personas en una acera y circulando en direcciones opuestas ?. ¿ Cedía el de la derecha o el de la izquierda ?. Esta cuestión preocupaba tanto al Corregidor de la Villa de , el Marqués de Vadillo, que decidió hacer una consulta al Carlos III, con la intención de publicar un bando haciendo referencia a tal cuestión. Hecha la consulta, el le contestó lo siguiente: "Publica que debe ceder la acera el que tenga mejor educación". Esta ingeniosa respuesta encierra mucha . Y es aplicable a muchas situaciones que no solo tienen que ser un "encontronazo" en una acera. En muchas ocasiones nos obstinamos en hacer algo que nos corresponde o en ubicarnos en algún lugar determinado, obviando que esta obstinación puede ser un detalle que hable sobre nuestra educación. Y a los hechos nos remitimos, conociendo todo el situaciones de este tipo ( y más aún, las personas que se dedican al del y las relaciones públicas; a veces tener mucho rango social o un buen cargo, no significa tener muy buena educación).