Armas de mujer: sentirse admirada

El hombre, presa de la voluptuosidad de una mujer.

¿Un hombre en peligro? Aquél en quien una mujer se ha fijado como objetivo. Pobre de aquel hombre víctima de la decisión de una mujer: algunas acaban casi siempre logrando su objetivo, a pesar de que tengan que destrozar los ideales de toda una vida.

Ocurrió en
el 680 a.c. en , país que existía entonces en el Menor. El Candol
tenía una mujer bellísima. Ninguna otra podía competir cos su belleza en toda
Asia. Orgulloso de ella, y no se sabe exactamente para qué, decidió mostrársela
a Gyges, su servidor más allegado. Quizá así Gyges juzgaría por sus propios
ojos lo que el vulgo susurraba en las esquinas del reino. Cuando la reina
descubrió al final del baño que había sido observada desde el principio y
mirando los ojos de Gyges, le mostró su furia proponiéndole un dilema: o
matas al rey o doy orden de que te maten a ti
. En vista de las alternativas
logró que un asestase una puñalada certera al rey.

Y, sorpresa, sorpresa,
Gyges se convirtió en amante de la Reina.