Una carta desde el cielo

Con su sencillez acostumbrada, el Albino Luciani -entonces de Venecia, más tarde Pablo I- explicaba cómo hemos de recibir la :
La palabra de no es más que una carta. Mi madre, cuando el cartero le traía una carta de mi padre, que trabajaba en Alemania, la abría con ansia, la leía y releía; luego, corría a contestarla y enseguida la echaba al buzón. Esto es la palabra de , la carta de una persona que se ama, que se espera; la leemos para hacerla nuestra y contestamos enseguida.

 (N. VALENTINI Y M. BACCHIANI, El Papa de la sonrisa)