La cara dura es a veces el único remedio

El que fue notable periodista Albert Llanas, sintió deseos de acudir a uno de
los bailes de máscaras del Liceu de . Para ello había un
inconveniente: la escasez de , que no le autorizaba tales dispendios. ¿Qué
hizo para solucionar el problema? Apelar al ingenio.

Reunió a cinco que se hallaban en parecida
situación económica y entre los seis lograron recaudar el precio de una entrada,
con la cual se quedó nuestro protagonista, que se colocó junto al portero, en
tanto sus cómplices iban entrando poco a poco.

(continua…)

-Uno, dos, tres,
cuatro, cinco… -fue contando Llanas muy serio, mientras aquéllos entraban y se
perdían entre la multitud-. Ahora entro yo. Aquí tiene mi localidad.

El portero
inquiere con asombro:
-¿Y
las de esos que han pasado?

Llanas replicó tranquilamente:
-No les conozco.
-¡Pero si los ha contado usted!
-Es mi costumbre; porque yo tengo la
manía de entrar siempre el que hace seis.

Y se coló con toda
frescura.