Presentamos unos estudios sobre la televisión, esa «madre posesiva». ¿Qué les pasa a los niños, tan diferentes de la familia? No busquemos más: mientras los padres apenas hablan unos minutos al día con los hijos, la televisión habla con el poder de la imagen durante horas y horas…

Ver la TV entre semana perjudica rendimiento escolar

Ver la TV entre semana perjudica rendimiento escolar – estudio CHICAGO, EEUU (Reuters) – Los jóvenes estadounidenses que ven la tele entre semana tienden a tener más problemas en la escuela que aquellos que no lo hacen, aunque hacerlo los fines de semana no parece tener efectos negativos en los deberes.

Un grupo de investigadores informó el lunes que su estudio realizado con 4.508 estudiantes de entre 9 y 15 años también reveló que el trabajo escolar se ve perjudicado en quienes tienen permitido ver películas o canales de televisión por cable con programación adulta.

«Nuestros datos respaldan la recomendación de que los padres limiten la visualización de televisión y el uso de videojuegos durante los días de la semana a menos de una hora (diaria) y restrinjan el acceso a medios para adultos», escribió la autora del estudio, la doctora Iman Sharif, del Colegio de Medicina Albert Einstein de Nueva York.

Entre los estudiantes que no veían la televisión durante la semana, la mitad tenía un excelente rendimiento en el colegio, según la investigación. En cambio, el porcentaje se reducía al 24 por ciento entre quienes la veían entre cuatro y siete horas semanales.

Ver la tele durante el fin de semana no tuvo un efecto negativo sobre las tareas escolares, un hallazgo que enfatiza la importancia de no apartarlas durante la semana para sentarse ante el televisor, indicó el trabajo publicado en Pediatrics, la revista de la Academia Americana de Pediatría.

Sharif dijo que el efecto de los contenidos adultos sobre la mente de los niños debía ser estudiado en mayor profundidad.

La experta sugirió que los chicos expuestos a contenidos televisivos para adultos tenían mayores niveles de rebeldía, lo cual conduciría a un desarrollo escolar pobre.*.

La televisión empeora los resultados escolares

ÁNGELES LÓPEZ

Ver la televisión antes de los tres años, o tener un receptor en el dormitorio del niño, empeora el rendimiento escolar durante la edad infantil y a lo largo de su etapa adulta, según el resultado de tres estudios que han analizado el número de horas que pasan los más pequeños frente a la ‘caja tonta’. Sin embargo, cuando se seleccionan los programas educativos en función de la edad de los niños, éstos pueden mejorar su desarrollo cognitivo.

La revista ‘Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine’ publica esta semana tres investigaciones sobre el efecto de la televisión en la infancia. Cada uno de ellos ha evaluado esta exposición a diferentes edades. Sin embargo, a pesar de estos análisis, queda pendiente una valoración del efecto de los programas educativos sobre los televidentes más jóvenes.

Durante un curso escolar, cerca de 400 estudiantes de tercer grado (8-9 años) y sus padres informaron del rendimiento escolar de los pequeños en matemáticas, lectura y lenguaje artístico. Al mismo tiempo se controló los tipos de aparatos electrónicos disponibles en sus hogares, incluidos televisiones, equipos de música, ordenadores y videojuegos.

«En este estudio, hemos encontrado que los medios de comunicación presentes en el entorno del hogar estaban relacionados con los logros académicos de los niños», afirma Dina Borzekowski, principal autora del estudio y profesora del departamento de Salud Familiar y Pública de la Universidad Johns Hopkins.

«Entre los escolares de tercer grado, observamos que incluso cuando controlamos el nivel de educación de los padres, el género del niño y la cantidad de medios electrónicos que utilizaban a la semana, los que tenían en su habitación un televisor presentaban un peor rendimiento en matemáticas y en lenguaje artístico (ocho puntos menos) y también en los tests de lectura (7 puntos menos)», explican los autores. Sin embargo, los niños con acceso en casa a un ordenador presentaron mejores notas en esas materias.

Una posible explicación que ofrecen los investigadores a estas asociaciones es que los niños que en sus dormitorios tienen televisiones duermen menos. En cambio, los ordenadores pueden aumentar la comunicación entre los amigos y la familia y facilitar el acceso a información académica y de salud a través de Internet.

Por otro lado, un estudio de la Universidad de Otago, en Dunedin (Nueva Zelanda), tras evaluar a 1.000 niños desde los tres años hasta los 26, observó que los que pasaron más tiempo frente a la ‘caja tonta’ durante su infancia y adolescencia presentaron peores logros académicos en su etapa adulta.

Televidentes menores de tres años

Otro dato preocupante es el observado en un tercer estudio llevado a cabo con más de 1.700 niños de unos seis años de edad. En estos escolares se evaluó su capacidad de comprensión en lectura y en matemáticas, al mismo tiempo que se comprobó las horas que habían pasado frente a la televisión antes de los tres años y desde esta edad a los cinco años. Lo que se detectó fue que ver la tele antes de los tres años se relaciona con peores resultados cognitivos a los seis y siete años.

«Podría ser que los niños que ven más la televisión pasan menos tiempo dedicados a otras actividades, como juegos que fomentan la imaginación, interactuando con los adultos y así sucesivamente, que podrían ser beneficiosos para su desarrollo cognitivo. O puede ser que el contenido de lo que ven por televisión es perjudicial para su desarrollo. Finalmente, es posible que el medio por sí mismo sea pernicioso, debido a los aspectos de su producción (cambios rápidos de escenas y de ritmo)…», explican los investigadores de la Universidad de Washington, en Seattle (EEUU).

Por el contrario, cuando se ve la televisión entre los tres y cinco años se relaciona con un efecto más beneficioso, al menos en los resultados de las pruebas de lectura y memoria a corto plazo. Programas como el de Barrio Sésamo, con contenidos dirigidos especialmente a esta edad, tienen un efecto positivo para estos niños.

A pesar de estos resultados, no todo son críticas para la televisión. Ariel R, Chernin y Deborah L. Linebarger, catedráticos de la Universidad de Pennsylvania (EEUU) y autores de un editorial que publica la misma revista, recuerdan que en otros estudios, donde se ha analizado los contenidos educativos de ciertos programas televisivos, se ha observado un efecto positivo de estos programas sobre los niños. En este sentido, reprochan a las tres investigaciones mencionadas que sólo hayan controlado el número de horas frente a la televisión y no la calidad de los programas.

«Siempre debemos examinar estrechamente el contenido, especialmente para los televidentes más jóvenes y el contexto, junto con los subgrupos de niños que se ven afectados tanto de forma positiva como negativa. Ambos, el contenido y el contexto, pueden simultáneamente limitar y facilitar el desarrollo cognitivo y esto puede ser especialmente cierto para los más pequeños», afirman los editorialistas.

Finalmente, se hacen eco de la necesidad de hacer estudios que evalúen estos efectos y sigan a largo plazo a estos niños. Además, recomiendan a los padres que incorporen programas televisivos bien producidos y con un contenido educativo apropiado para la edad de sus hijos. «Estos programas representan una herramienta de valor para estimular el desarrollo cognitivo de los niños», concluyen.

Fuera televisor de la habitación

Las investigaciones publicadas en la revista «Archivos de Medicina Pediátrica y de Adolescentes», tienen en cuenta una serie de variables que pudieran haber influido en los resultados obtenidos.

Las investigaciones publicadas en la revista «Archivos de Medicina Pediátrica y de Adolescentes», tienen en cuenta una serie de variables que pudieran haber influido en los resultados obtenidos.

Sin embargo, todos los análisis sugieren que el ingreso monetario anual de las familias es uno de los factores determinantes en el impacto que la televisión tiene en los niños.

Una de las investigaciones realizada por Dina Borzekowski y Thomas Robinson, analizó los efectos de la televisión en cerca de 400 niños de tercer grado en el estado de California.

Los especialistas descubrieron que los jóvenes con un televisor en su recámara obtuvieron, en términos generales, 8 puntos menos en los exámenes de matemáticas e inglés que los que no contaban con ese aparato.

Otro estudio, que analizó a casi 1.000 adultos en Nueva Zelanda, halló niveles más bajos de educación entre personas de 26 años que admitieron haber visto televisión en exceso durante su niñez.

Una tercera investigación auspiciada por la Universidad de Washington analizó a 1.800 niños.

Su autor, Frederick Zimmerman, indicó que aquellos menores de edad que estuvieron frente al televisor durante más de tres horas diarias en su infancia, obtuvieron resultados inferiores en pruebas de inteligencia y académicas que se les hicieron a los 6 y 7 años.

Estos estudios sirven para confirmar lo que se ha convertido cada vez en algo muy claro, que el exceso de televisión menoscaba la educación de los niños y puede impedir sus posibilidades de éxito en el futuro, según Frank Vespe, director de «TV-Turnoff», un grupo que sugiere a los padres de familia apagar el televisor a sus hijos.

Vespe enfatiza la importancia de que los padres de familia «saquen los televisores y computadoras» de las habitaciones de sus hijos, y les instó a «promover otras actividades que ayuden a los jóvenes a desarrollar su mente».
Sin embargo, los críticos a esos estudios indicaron que esas investigaciones no consideraron de manera adecuada el contenido de los programas de televisión.

Zimmerman admitió que tampoco se tomaron en consideración análisis que señalan que la televisión educativa puede tener efectos positivos en el desarrollo de los niños, e incluso ayudar a su desempeño académico.

Investigaciones previas han vinculado los problemas de atención y dificultad en aprender a leer y escribir a la excesiva permanencia frente al televisor.
Simultáneamente, la Comisión Nacional de Redacción dio a conocer que los estados gastan sumas millonarias en tutoría para enseñar a sus empleados a redactar.

Según su nuevo informe, «la pobre redacción perjudica la eficacia del Gobierno, ya que la falta de claridad en los documentos redunda en la pérdida de miles de dólares en rehacer los textos.

El informe formula un llamamiento al Gobierno para que destine más fondos al Proyecto Nacional de Redacción, un programa para el desarrollo profesional de los docentes.