Diez chistes cortos, buen comienzo de trimestre

Abuelito juguetón
¡Mamá! ¡! ¿Puedo jugar con el abuelo?
Sí, pero después guárdalo en la cajita.

Antiguos amigos
Ring- ring
-¡Hola Pepe!, ¿Te acuerdas de mí?
-Espera que me ponga las gafas.

Cegato
El doctor González está atendiendo a un nuevo paciente y pregunta: ¿Ve aquella letra de la pared?
El paciente responde: Sí, señora.

Un león cristiano
Va un cura corriendo porque lo persigue un león de repente el cura se arrodilla y dice:
Señor, te pido que este león se vuelva cristiano.
El león se arrodilla y dice:
Señor, bendice estos alimentos que voy a consumir.

Continúa la ristra de chistes…

Uno de suegras
Martín estaba trabajando, cuando su jefe le pregunta:
¿No va a ir al velatorio de su suegra?
Y él le dice:
No jefe, primero el trabajo, después la diversión.

Juzgar apariencias


En un juicio dice el fiscal:
Miren al acusado, su mirada torva, su frente estrecha, sus ojos hundidos, su apariencia siniestra.
Y el acusado interrumpe:
Pero bueno, ¿Me van a juzgar por asesino o por feo?

feíto
Alfonso, despierta; he oído ruídos… creo que hay abajo.
Alfonso, saca la cabeza por la ventana, para que se crean que… tenemos PERROOOO!

Siempre alguien la fastidia...
Resulta que a un famoso guitarrista le propusieron ofrecer un concierto en algún país de África, y éste aceptó. A tiempo tomó el avión y cuando sobrevolaba la selva éste se estrelló en medio de la selva, sólo sobrevivieron el guitarrista y su guitarra. Al rato, se le acercó un león con cara de hambriento y luego otro y otro. En ese momento se acordó de que había leído que la calmaba a los , y muy nervioso se puso a tocar una canción. Los leones se calmaron y acostaron a su alrededor, y el músico se tranquilizó pensando que se había salvado de morir, cuando de repente, de entre los árboles salió un león furioso y se comió al guitarrista, y uno de los primeros leones le dijo a otro:
¿Ves? ¡Te dije que el sordo, nos iba arruinar el concierto!

Qué difícil es enterrar con alegría
-Oye , ¿por qué estas todo arañado, amoratado, y cansado?
-Es que vengo de enterrar a mi suegra…
-¡Cuanto lo siento!… pero ¿por qué estás todo golpeado?, ¿qué te pasó?
-Es que no se dejaba enterrar…

siempre triunfa
Jaimito estaba en el salón de clase con sus compañeros, como la profesora no llegaba, todos los alumnos comenzaron a hacer alboroto. Cuando llegó la profesora vio el desorden que había y comenzó a interrogar a los niños.
Juanita, ¿Qué haz hecho tú?
Yo dibujé en la pizarra.
Pedrito, y tú, ¿Qué hiciste?
Yo tiré mi pupitre contra el .
Jaimito, y tú, ¿Qué hiciste?
Yo tiré serpentina por la ventana.
Caramba, aprendan de Jaimito que no es un malcriado como ustedes.
Pero al pasar unos minutos, tocan la puerta de la clase y entra una niña toda golpeada, la profesora le pregunta:
¿Quién eres?
Yo me llamo Serpentina.


Una pareja de abuelitos

Una pareja de ancianos entró en un una noche de invierno.
Buscaron una mesa libre entre todos los jóvenes que estaban allí cenando esa noche.
El anciano se acercó a la caja, pidió su y seguidamente la pagó. El anciano desenvolvió la hamburguesa y cuidadosamente la partió por la mitad.
Puso una mitad junto a su , luego con mucho cuidado contó todas las fritas dividiéndolas en dos montones iguales, uno para él y otro para su . Igualmente, metió dos pajitas dentro del refresco y lo puso entre él y su .
Cuando el anciano empezó a comer su mísera media hamburguesa, la gente de alrededor se les quedó mirando con compasión.
Un joven se les acercó y educadamente les dijo que les compraría otra ración de comida.
Él anciano, respondió, que no se molestara, que estaba bien así, que estaban acostumbrados a compartirlo todo entre ambos.
La gente de alrededor, se dio cuenta de que la anciana no había probado bocado.
Solo miraba como comía su marido y de vez en cuando, cuando era su turno, bebía un poquito del refresco.
El joven se acercó otra vez y les suplicó que por favor dejara que les invitara algo para comer.
Esta vez fue la anciana la que le explicó que no, que ellos estaban acostumbrados a compartir siempre todo juntos.
Cuando el anciano terminó de comer su parte y se limpiaba con la servilleta delicadamente, el joven que ya no podía continuar viendo esa situación, volvió por tercera vez a intentar invitarles algo de comer.
Después de que la pareja de ancianos, rechazara otra vez la invitación, el joven le preguntó a la anciana:
¿Y usted, que es lo que está esperando que no ha probado su comida?.
Y La anciana contestó:
¡LOS DIENTES, COPUCHENTO !

Corrupción Judicatura
Durante un juicio por corrupción , el fiscal interroga al testigo:
¿Es cierto que Ud. recibió una cantidad muy importante de para obstruir la investigación?
El testigo con la mirada perdida se mantenía en silencio.
El fiscal creyendo que no le había oído repite la pregunta:
¿No es cierto que Ud. recibió una cantidad muy importante de dinero para obstruir la investigación?
El testigo con la mirada perdida seguía en silencio.
Finalmente el juez se dirige al testigo:
Por favor, responda a la pregunta.
¡Oh!, perdón creí que el fiscal se dirigía a usted, Sr. Juez.