Aprender es una divertida cuesta arriba (el caramelo llega al final…)

Se nos pega lo malo: ¡qué difícil es aprender!

El ejemplo importa; alguien al lado, haciendo de rodrigón o guía puede aportar mucho.
Un ejemplo de la vida real:

A principio de curso:
Annika llegó desde uno de los países de la antigua URSS. Concretamente Lituania. No necesitó más que unos meses para convertirse en la primera de su clase. El nivel académico del antiguo bloque sigue siendo estupendo a pesar de los problemas y conflictos político-sociales. En un tiempo récord su castellano es casi perfecto y su ortografía mejor que la de la mayoría de sus compañeros. Le sorprende, por ejemplo, que los otros alumnos no pongan tildes al escribir. Ella es muy severa al respecto. Le molesta equivocarse. Si le preguntas afirma sin dudar que le gustaba más el colegio de su país. Dice que aprendía más cosas y que los alumnos respetaban a los . Se pone muy nerviosa cada vez que un alumno se enfrenta a un profesor. No puede entender que suceda algo así.

A final de curso:
A final de curso Annika ya no se esfuerza como al principio. Es una niña totalmente integrada -hasta «popular»diríamos, utilizando el término en su acepción más yanqui- y tiene muchos , pero ha dejado de molestarle tener faltas de ortografía y suele llegar con los deberes sin hacer. Un día hasta se atreve a contestar mal al profesor. Cuando la expulsan de clase se pone tensa. Su madre probablemente la castigue. Su madre es lituana y siempre la ha educado en el respeto a los profesores. Extraído de aquí…

Con una bocanada de aire optimista y positiva veamos lo que uno puede aprender

He aprendido que la vida es como un rollo de papel higiénico. Cuanto más se acerca a su final, más rápido se va.

He aprendido que debería estar contenta de que no me conceda todo lo que pido.

He aprendido que el no me da estatus.

He aprendido que son las pequeñas y cotidianas cosas las que hacen la vida tan espectacular.

He aprendido que muy dentro de cada persona hay alguien que desea ser apreciada/o y amada/o.

He aprendido que Dios no lo hizo todo en un día. ¿Que me hace pensar que yo sí puedo?

He aprendido que ignorar las cosas, no las cambia.

He aprendido que cuando quiero desquitarme de alguien, sólo permito que siga hiriéndome.

He aprendido que es el amor, y no el tiempo, lo que cura las heridas.

He aprendido que la mejor manera que existe de crecer es rodearse de personas que sean más listas que yo.

He aprendido que cualquier persona que conozca, merece ser saludada con una sonrisa.

He aprendido que no hay nada más dulce que dormir con y sentir su respiración en las mejillas.

He aprendido que ninguna persona es hasta que me enamoro de ella.

He aprendido que la vida es dura, pero yo lo soy más.

He aprendido que las oportunidades nunca se pierden, las que yo desperdicie, alguien las encontrará.

He aprendido que si albergo amargura, la felicidad buscará otro sitio para albergarse.

He aprendido que me hubiera gustado decirle muchas veces a mi familia que la quiero, antes de que muera.

He aprendido que debo pronunciar palabras suaves y tiernas, porque el día de ñana tendré que comérmelas.

He aprendido que una sonrisa es la forma más barata de mejorar mi apariencia.

He aprendido que no puedo escoger como me siento, pero sí como actuar al respecto.

He aprendido que cuando un me coge un dedo con su mano, me agarra para toda mi vida.

He aprendido que todas las personas quieren vivir en la cima de la montaña, pero toda la felicidad y crecimiento ocurren mientras la estamos subiendo.

He aprendido que sólo debo aconsejar en dos circunstancias: cuando me lo pidan y cuando la vida de alguien corra peligro.

He aprendido que cuanto menos tiempo tengo para trabajar, más cosas hago.