Cómo perdí tres dedos de la mano (Diálogo con la tentacion)

Este es el resumen de las novelas perfectas: haz el bien y evita el mal.

Supongamos que queremos ser buenos: que en definitiva consistiría en hacer el bien de verdad y, a toda costa, evitar el mal.

La falta de conocimiento propio, la escasez de recursos y la debilidad humana provocan la irrupción del en nuestras vidas. Es la tentación que llama como las sirenas de Ulises… Y nosotros, sin la ayuda de , somos débiles marionetas en manos de nuestra voluntad debilitada. Y si, encima, se une a que la machacamos con el alcohol, las drogas, o la cegamos con la noche (aliada del error), bien poco puede resistir el recto querer…
continúa el símil con una de la vida misma…

Golpear la bomba flojito para que no explote (como una tentación mal combatida)

Un montañero con experiencia nos contó en el refugio J.A. Élola 
(3.10.2007) (Laguna Grande, Gredos)  la siguiente historia:
Corría el año 1960. El narrador cuando tenía 17 años, se encontró algo que parecía una hucha. Con sus comenzó a desmontarlo. Intentó desenroscarlo. Luego le quitó varios dispositivos como clavijas… al final, como no se abría, pero sonaba (al agitarlo) lo golpeó con una piedra, primero flojito, por si explotaba… Luego un poquito más fuerte… hasta que explotó y perdió tres dedos… eso no fue el final de su vida, pues luego se casó, obtuvo un trabajo, tuvo hijos… pero le marcó para toda la vida. Su mensaje para nosotros era: nunca manipuléis algo que no conocéis.