El encuentro (Citas de convivencia de Miguel Angel Marti)

Citas Citables de Convivir y aprender a apreciar a los demás y a sí mismos

Pero
cuando llega la palabra con calor y luz se produce el mismo efecto que
si una estrella hubiera caído del cielo: nuestros ojos se iluminan, el
corazón se enciende y la inteligencia descubre una clave más del
misterio de la existencia. Y eses palabras se guardan con todo su aroma
en el recuerdo para traerlas una y otra vez a la memoria.

Miguel-Angel Martí García; El Encuentro, Ediciones Internacionales Universitarias, 2004, , p.23.


Quien no tiene el hábito de escuchar con atención, demuestra poco aprecio a los demás.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro. Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.26.


En un silencio compartido también se habla.

Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.27.

Más citas de convivencia…


Pudiéramos
pensar quizá que nuestro curriculum es nuestra carta de presentación,
cuando en realidad, día a día, son nuestras conversaciones las que van
diciendo a los demás quines somos: , simpáticos, cariñosos,
educados, etc.

Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.36.


Poder hablar es quererse….

C.
Martín Gaite, Retahílas en Miguel-Angel Martí García; El Encuentro
Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.37.

Tratarnos unos a otros con el mayor calado humano posible.

Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.51.

Acudir a la palabra para llevar el bien y la alegría a los demás.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.57.

La palabra tiene muchas tareas,pero sin alguna la mejor es la de ser instrumento de paz. Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.57.



Con
ironías e indirectas podremos manifestar tal vez nuestra inteligencia,
pero también estaremos cuestionando nuestra bondad moral. No somos
unicamente nosotros los inteligentes para esconder nuestra agresividad,
lo son también quienes nos escuchan para descubrirla, aunque quizá no
nos hagan ningún comentario a este respecto.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.58.


Son
palabras de alivio y consuelo lo que necesitamos y no observaciones
críticas por muy inteligentes que éstas sean, sobre todo si se hacen en
el momento y las circunstancias menos propicias.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.58.


Paz en la palabra o de lo contrario, es preferible el silencio.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.58.


Alguién trajo una rosa hace ya algunos días, y con ella trajo también algo de luz.
V.
Gallego, Variación sobre una metáfora barroca en Miguel-Angel Martí
García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993,
Madrid, p.60.


Sonreír es una forma de agradecer la presencia del otro. Por eso sonreír es un acierto en el momento del encuentro.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.62.


Sonreír con la mirada, sonreír con los labios, debería ser nuestra forma habitual de presentarnos a los demás.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.62.


Motivos para estar tristes no nos faltan y motivos para estar alegres tampoco, optemos pues por estos últimos.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.63.


La excesiva seriedad nos da un aspecto ridículo, por darnos demasiada importancia a nosotros mismos.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.63.


El
victimismo siempre tiene un alto grado de al que no hay que
hacerle mucho caso, entre otras cosas porque peca de insolidario.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.63.


Guardar cosas sucias en el corazón sólo sirve para envenenarlo.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.64.


La
psique también posee su higiene, igual que el cuerpo, y por tanto hay
que cuidarla con una frecuente ventilación que haga desaparecer los
malos olores, que terminan infiltrándose hasta por las ranuras más
insignificantes. Otra cosa muy distinta es tener el perfumada por
la alegría de vivir.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.64.

El precio de muchas veces es el silencio.

Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.65.


Todo juicio requiere estudio y conocimiento profundo. Presuponer implica casi siempre equivocarse.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.66.


Formalismos que nos dejan el corazón frío.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.71.


Es relativamente facil quedar bien, lo que ya es más dificil es dejar huella.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.71.

Debiéramos
ser más exigentes con nosotros mismos y no permitirnos ciertos
comentarios que no nos hacen ningún favor ante los demás.

Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.72.


En sus ojos fulgura el gozo de quién mira las cosas con amor.

E.
Sánchez Rosillo, el Jinete, en Miguel-Angel Martí García; El Encuentro,
Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.73.


Menos
mal que todavía queda la posibilidad de acudir a la lectura para
alimentar nuestro y calentar un poquito nuestro corazón, que a
veces se muere de frío.

Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.74.


La fuerza más intima y profunda del hombre proviene del amor. Cuando el amor está presente, el hombre se enciende.

E.Swedenborg, en Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.77.

Es
dificil conseguir la sencillez porque la astucia, la envidia, la
vanidad, intentan interponerse para dar una imagen distinta de
nosotros
.

Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.80.


El sencillo no es el simple, sino aquel que se ha despojado de todo lo que es mentira.

Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.80.


Buscar la sencillez es una tarea que nos dignifica porque nos hace honestos.

Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.80.


El
sencillo no suele ser irónico, habla llevado por sus convencimientos y
no por estrategias con el fin de conseguir algo, no busca ser el
protagonista de la conversación, no es tampoco adulador. En sus
palabras siempre hay un trasfondo de honestidad que lo define. Ni
presume de sí mismo ni halaga innecesariamente al otro.

Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.81.


Una
manera de iniciarse en la sencillez podría consistir en no hacer uso
tan frecuente de los adjetivos superlativos, que , entre otras cosas,
de tanto utilizarlos están – paradójicamente infravalorados. Procuremos
hacer que nuestras palabras se ajusten sobriamente a los hechos, sin
caer en dramatizaciones las más de las veces .

Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.81.


Todos
necesitamos hablar y hablando hemos pasado ratos inolvidables, y hemos
descubierto mundos nuevos y nuestro corazón ha encontrado el calor que
necesitaba, pero de ahí a soltar la lengua de una forma indiscriminada
hay una gran diferencia.

Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.89.


Si
en nuestros encuentros con los demás evitamos la murmuración crearemos
un espacio de optimismo y facilitaremos la ocasión para sacar temas que
vayan más allá de las vidas ajenas. Aunque a veces no tendremos más
remedio que alejarnos para siempre de alguna persona que haya adquirido
el vicio de murmurar.

Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.89.

las conclusiones son las que nos enriquecen intelectualmente. Vivir la vida sin sacar conclusiones sirve de muy poco.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.103.

La originalidad siempre es un valor.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.107.


Quién
se ama a sí mismo no necesita adornarse con joyas ajenas, porque él
también ha encontrado en su persona una que le hace sentirse feliz
porque brilla con luz propia.

Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.108.

No tenemos derecho a trasladar a los otros nuestra visión negativa de la vida.

Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.90.


Hay
personas que se han instalado en el catastrofismo y pintan de negro
todo lo que ven. La vida es cara, los jóvenes son sinverguenzas, el
tráfico está mal, la es basura, los periódicos son
sensacionalistas, los mienten, etc. Pero tal vez quienes así
hablan no son sinceros del todo porque guardan una carta que no
enseñan, en la que ellos se salvan del naufragio.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.90.


Las caídas acontecen desde las alturas inestables (éxito, fama, prestigio, consideración social, etc).
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.91.


La
persona madura conoce lo que la vida tiene de dolor, y porque lo conoce
trata de solucionar los problemas y recrearse en las cosas bellas y
hacer a los demás.

Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.91.


Víctimas
somos todos o ninguno. El dolor no hace acepción de personas. Y hay
tantos tipos de dolores, que vete a saber cuál tiene cada uno. Parece
que misteriosamente hay una distribución equitativa, aunque hay algunos
sufrimientos que porque se pueden ver claman al cielo. Supone un
egoísmo desmedido pensar únicamente en nuestro dolor, como si nosotros
fuéramos una excepción de la condición humana. Supone una ridícula
ingenuidad creer que sólo a nosotros nos salen las cosas mal mientras
que a casi todos los demás la vida les sonrìe sin depararles ningún
tipo de contradicción.

Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.92.


No vayamos salpicando innecesariamente la vida de los demás con nuestros propios dolores. Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.93.


Quién
inicia una conversación tiene el compromiso moral de no amargar la
existencia ajena, sino más bien todo lo contrario: dejarle el regalo de
un bonito recuerdo.

Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.97.

Huyen de la realidad por no encontrar en ella la suficiente riqueza para hacerles felices.

Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.108.


El
amor a lo que es, a lo que existe, a lo que somos, debería estar por
encima de cualquier otra posibilidad ilusoria que nos pueda deslumbrar.

Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.108.


De
nada sirve conocerse si luego no tenemos para realizar
aquello que nos caracteriza. Nadie tiene garantizado el éxito. El
inicio de cualquier actividad supone un riesgo, y sin ese riesgo no
se supera.

Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.109.


La
desconfianza nos desorienta existencialmente, y fruto de esa
desorientación surge un cansancio vital que nos lleva a la inactividad
.

Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.110.