El leopardo y el fuego (pereza, inconstancia)

El
leopardo y el

Según un cuento africano, antiguamente el leopardo y el fuego eran . El
leopardo vivía, como ahora, en la selva, y el fuego en una caverna. A veces el
leopardo hacía largas caminatas para ir a ver a su amigo. Un día le dijo:
"¿Por qué no me devuelves mis visitas? ¿Y por qué te estás aquí metido
siempre en la caverna en compañía de estas piedras negras?". El fuego
respondió: "Es mucho mejor que yo esté aquí. Si salgo, puedo ser muy
peligroso." Pero el leopardo insistió tanto, que al fin su amigo dijo:
"Bueno, pero primero limpia cuidadosamente la explanada que hay delante de
la caverna". El leopardo era algo perezoso, así que arrancó la hierba,
pero dejó alguna que otra hoja seca. Cuando el fuego salió de la caverna, se
transformó en seguida en un gran incendio que, impulsado por el viento, llegó
hasta la copa de los árboles. El leopardo, aterrorizado, se puso a correr de un
lado para otro y se le quemó la
piel. Por eso todavía hoy el leopardo lleva las señales de
las quemaduras y, cuando ve a lo lejos a su amigo el fuego, huye como un loco.

Y después del cuento del leopardo y el fuego, no te pierdas la moraleja…

Moraleja: los perezosos y los inconstantes pierden hasta los amigos.