El Príncipe pasó por aquí… (Devoción, amor, fe)

Por aquí pasa ella…Es conocida la devoción de los sevillanos por su Virgen y Patrona, la Macarena. Son tan cariñosos con su madre que cuidan mucho detalles pequeños llenos de afecto, como pueden ser miradas, piropos, llevar la foto de su madre en la agenda, o sacarla o verla pasar por las calles de su ciudad, engalanada con las mejores ropas.Muchas calles, desde hace décadas, han competido por adornarse con flores y enjabelgarse de blanco, dando la frescura y color al marco que no le niegan sus numerosas fuentes. Docenas de empleados municipales se afanan por dejar las calles limpias y las barren cada día. Sin embargo había una que era barrida dos veces al día, ñana y tarde por un barrendero, hecho que no pasó desapercibido en el barrio. Al ser preguntado el empleado municipal, el señor Antonio, éste repondió:– Es que por aquí pasa ELLA. Sin hacía referencia a la Macarena. Y es que los detalles se cuidan en función del amor que se profese a la persona que se homenajea.Este es el tema del siguiente cuento en el que Peekay protagonista de la Potencia de Uno, narra en primera persona su devoción por el Príncipe que pasa…

El Príncipe pasó por aquí
"¡Cómo quiere madre que eche cuenta en nada esta mañana, si el Príncipe va a pasar por aquí! Dime tú cómo me peino, madre. Qué vestido me voy a poner… Sí, madre, no me mires así. Ya sé que él no alzará sus ojos a mí ventana; ya sé yo que lo veré sólo un momento… Pero el príncipe va a pasar por aquí, madre, y yo quiero ponerme ese instante lo mejor que tengo". (…) "Madre, ya el Príncipe pasó. Cómo brillaba el de la mañana en su carroza. Yo abrí el velo de mi casa, me arranqué del cuello la cadena de rubíes y la eché a su paso…". "Sí, madre, no me mires tú así; ya sé que él no cogió mi cadena; ya sé que la aplastó una rueda de su carro; que sólo quedó de ella una mancha grana en el polvo; que nadie sabe que el regalo era el mío; ni para quien era… Pero el Príncipe pasó por aquí, madre, y yo le eché a su paso el mejor tesoro". (Peekay, protagonista de "La potencia de uno", de Courtenay)