MANERAS RARAS DE MORIRSE
  • Cada año mueren decenas de personas que -quizá- no tendrían por qué morir. Hombres y mujeres que prueban su fe arrojándose en un barril por las cataratas del Niágara, acariciando serpientes de cascabel o dejando de comer y de beber para alimentarse del sol.
  •  Mack Wolford es un pastor pentecostalista… Rectificamos: Mack Wolford era un pastor pentecostalista. El reverendo venía de una larga tradición de fanáticos de las interpretaciones literales de la Biblia, de esas capaces de tomar el Evangelio según san Marcos 16, 17-18 y leer “Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi nombre y hablarán nuevas lenguas, podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán”, para a continuación poner a prueba su fe agarrando una serpiente de cascabel con las manos desnudas para demostrar que, en efecto, su ministerio habla en nombre de Dios.
  • Así murió, en 1983, el padre del pastor Wolford. Mordido por una serpiente de cascabel. Porque claro, la interpretación literal tiene esos pequeños inconvenientes: que si por algún extraño accidente un crótalo te muerde y su veneno te somete a un dolor infinito mientras se aniquila tu sistema nervioso y las toxinas paralizan tus órganos vitales, no deberás recibir asistencia médica porque a ti los venenos mortales no te pueden hacer daño alguno.

Cuarenta días de ayuno

  • Luego volvemos a Wolford. Mientras él se paseaba su última serpiente por el cuerpo, los periódicos suizos informaron de que una vecina de Zúrich había muerto de hambre después de creer que podía alimentarse solo del sol, una práctica espiritual conocida como inedia. En realidad, la mujer, en la cincuentena de su vida, había visto el documental Vivir de la luz, que cuenta la historia del químico suizo Michael Werner y su experiencia con el yogui indio Prahlad Jani, de 83.

El primero asegura que lleva diez años en huelga de hambre y el segundo afirma que son setenta los años que lleva sin ingerir comida ni bebida gracias a que tiene “un agujero en el paladar por el que se filtran gotas de agua en respuesta a las oraciones”. La mujer, según la prensa suiza, no había obrado de manera irreflexiva, sino que antes se había comprado el libro de una respiracionista australiana llamada Ellen Greve y conocida como Jasmuheen.

Luego volvemos a la suiza y a Wolford. Pero antes hay que contar la historia de Annie Edson Taylor, la primera persona que sobrevivió al desafío de lanzarse por las cataratas del Niágara (cincuenta y tres metros y medio de caída) en un barril (junto a su gato) para demostrar que… 
Lo que sí que se sabe es que desde hace un siglo, alrededor de cien tipos se han lanzado con lo puesto, sin barril ni un simple chaleco salvavidas, por las cataratas para demostrar que eran invulnerables e irrompibles. De todos ellos, el único superviviente hasta la fecha ha sido Kirk Jones, que se lanzó en 2003 a cuerpo gentil con una cámara de vídeo para inmortalizar su éxito. Kirk Jones lo consiguió, pero iba tan borracho que no logró apretar el botón de grabar.
Antes de volver a Suiza y a Virginia, donde nos esperan la respiracionista y el pastor de crótalos, hay que dar cuenta de un hecho ocurrido a finales del año pasado, cuando una madre de familia de 43 años, vecina de la región de los Grandes Lagos, se encerró en un cuarto y ordenó a su marido que no la molestara bajo ningún concepto durante cuarenta días, el tiempo que pensaba dedicar al recogimiento, la meditación y la oración.En este caso, por supuesto, es indudable que lo extraordinario no es la decidida voluntad de la mujer de ayunar, sino que el marido obedeciera. A los cuarenta días, cuando el hombre llamó a la puerta, ella llevaba tres semanas muerta, según confirmó el forense.Este un caso excepcional, sí, pero de vuelta a Suiza, al menos cinco personas han muerto en la última década tratando de alimentarse del aire, escupiendo hasta la saliva para poder acostumbrar al cuerpo a la privación absoluta de líquido. La comunidad científica es concreta en este punto: el tiempo máximo que un cuerpo puede resistir sin líquido está entre cinco y siete días.El pastor Wolford resistió bastante menos al veneno de serpiente de cascabel en el cuerpo. Diez horas y media desde que el crótalo le mordiera en el muslo. Las últimas ocho horas, según los testigos, las pasó junto a su madre, la viuda del otro desafortunado pastor Wolford, que dio gracias a Dios por permitir a su hijo morir en comunión con su fe.
Última foto de OvercrackerEn realidad no se sabe qué pretende demostrar ninguno de los tipos (alrededor de doce) que se matan cada año en las cataratas del Niágara, pero hay casos para todos los gustos, como el famoso Robert Overcracker, el primero que se lanzó en una moto acuática (imagen de la derecha) por las cataratas para demostrar la eficacia de un nuevo sistema de apertura de paracaídas. Su cuerpo jamás fue encontrado. En cualquier caso, lo que sí debe saber cualquier lector que pretenda emular a Overcracker es que, si sobrevive, tendrá que hacer frente a una multa cercana a los seis mil dólares y será expulsado para siempre de Canadá. Extraído de aquí.

SIGUE 

MORIRSE ES ALGO MUY SIMPLE: ocurre cuando llega la hora, aunque no se quiera.

Hay gente que no lo soporta.
Como han vivido siendo sus propios dioses determinan de qué manera morirán.
Es el colmo de la soberbia; o de la demencia.