Más deseos que los del genio de una lámpara maravillosa

Esta es la historia de unos Reyes Magos que trabajan más allá de la Navidad. O de genios de lámparas maravillosas. O de duendes. Es una historia basada en hechos reales, aunque parezca un cuento de Wall Disney, o una película de Pixar.

Sin títulos de crédito, este relato arranca en el Colegio Pinoalbar de Valladolid.

Un día pensaron y soñaron. Y un colegio entero ya lleva dos años removiendo los cimientos sociales de una ciudad.

El Real Valladolid nos ofreció la posibilidad de recoger alimentos para Family Mission entre los espectadores de un partido de fútbol e hicieron publicidad los directivos y jugadores.

El detonante fue una pregunta lanzada al respetable durante una reunión con el equipo directivo del colegio: “¿Hay algo que podamos hacer y no estemos haciendo?”. Una semana después de esa pregunta nada retórica, contaban con un proyecto ambicioso: convertir al Colegio Pinoalbar en una escuela de buscadores de oportunidades para los vecinos más necesitados.

Family Mission

El título de esta canción de buena gente se llama Family Mission. Su objetivo: poner los medios para ayudar a las cerca de 30.000 personas que viven por debajo del umbral de la pobreza en la ciudad. Procedimiento: buscar y encontrar familias en situaciones muy precarias y resolverles todos sus problemas. No sólo tres deseos, sino todos…

Los viernes se amontonan en el hall del colegio alimentos y otros productos llevados por los padres y escolares, que se distribuirán entre las familias auxiliadas.

Con un colegio entero volcado en un cuento de Navidad en tres dimensiones, real como la vida misma, la idea revolucionaria lleva dos años de vida, 16 familias y 58 personas atendidas en todas sus necesidades. Es más: en 11 de estas casas ya hay un empleo nuevo que permite vivir con dignidad. Un sueño lejano hace dos navidades.

Empleo. Comida. Calefacción. Médicos. Abuelos atendidos. Ropa. Techos sin amenazas de desahucios. Higiene. Ayuda económica. Necesidades especiales. Oro. Incienso. Y mirra.

El objetivo de Family Mission: poner los medios para ayudar a las cerca de 30.000 personas que viven por debajo del umbral de la pobreza en la ciudad

Como todos los cuentos que son de verdad, en la historia de estos dos años de vida de Family Mission no hay milagros. O al menos, no sólo… Hay mucho entusiasmo, y mucha dedicación. Y muchas familias frotando las lámparas de su tiempo, de sus recursos, de su ingenio, para conseguir que los deseos ajenos fueran una realidad. Y poner la mano y pasar el cepillo en forma de conciertos, roperos solidarios, rifas, recogidas de alimentos. Y han escrito un libro, grabado discos, lanzado anuncios. El altavoz. El eco.

Atención personal

Las familias solidarias de Pinoalbar han sido máquinas de alegrías ajenas, aunque no todo han sido cosas. Sobre todo, en estos dos años, Family Mission ha sido una fábrica de cariño, de respeto, y de socialización. De las familias sostenidas de momento, muchas se quedan, sobre todo, con la “entrañable atención”, con la amistad, con las horas de charla, con los momentos de compartir problemas, dolor, esperanza y soluciones; con la ilusión de normalizar la condición de no ser “un pobre”…

El Real Valladolid nos ofreció la posibilidad de recoger alimentos para Family Mission entre los espectadores de un partido de fútbol. Una de las familias del colegio expone el carro con la

Family Mission es una actividad organizada, sistemática, y eficaz movida por un colegio entero que está detrás para lo que haga falta. Desde que empezó lo que parece una película, ha reubicado en viviendas de alquiler a familias desahuciadas, ha impedido el corte de suministro eléctrico, ha ayudado a trasladar a familias a viviendas dignas, ha desarrollado un programa de actividades lúdicas y deportivas…

Aquel sueño inicial hoy es un terremoto en Pinoalbar. Lo dice un padre, entre muchos: “Esto es lo mejor que le ha podido suceder al colegio en toda su vida”

Aquel sueño inicial hoy es un terremoto en Pinoalbar. Lo dice un padre, entre muchos: “Esto es lo mejor que le ha podido suceder al colegio en toda su vida”. Con sus primeros pasos de vida, Family Mission acaba de recibir el IX Premios Nacional Tomás Alvira otorgado por Fomento de Centros de Enseñanza a la mejor iniciativa nacional con fines benéficos de las asociaciones de padres de colegios. Lógicamente, la dotación del premio se ha destinado a seguir alimentando el proyecto.

El Real Valladolid invitó a los espectadores a ser generosos con el Proyecto de Family Mission.

Es más, es posible que el eco de este galardón sea un altavoz para que este proyecto social revolucionario y constructivo tenga hermanos gemelos en otros muchos colegios de España. Seguro.

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