Pan compartido- Ejercicios espirituales de la Curia romana en Ariccia

«La pedofilia y el
apego al dinero son los dos comportamientos del clero que más hieren y enfadan
al pueblo cristiano». Y«en cambio lo que lo hace feliz es el pan compartido»,
una Iglesia capaz de vivir la transparencia de Jesús que, «valiente como un
héroe y tierno como un enamorado, no se ha dejado comprar por nadie y nunca ha
entrado en los palacios de los poderosos si no como prisionero».

Con esta claridad
se expresó el padre Ermes Ronchi en la sexta meditación de los ejercicios
espirituales predicados al Papa y a la Curia romana, el miércoles 9 de marzo
por la mañana en la capilla de la Casa del Divino Maestro de Ariccia,
denunciando también el escándalo del hambre en el mundo y exhortando a luchar
contra el desperdicio de alimentos.

Para la reflexión
partió de la pregunta de Jesús a sus discípulos: «¿Cuántos panes tenéis?» (Mc
6, 38; 8,5; Mt 15, 34). «El signo del pan», señaló el padre Ronchi, en el
Evangelio «es el que más se repite por ser el de más carga simbólica».
Centrándose en la Iglesia, el predicador advirtió del peligro de considerarla
como «una institución que repite desde hace milenios las mismas palabras y los
mismos ritos; un centro que busca producir un consenso o una agencia de
calificación que pone nota a la vida moral de las personas». La Iglesia,
comentó, «es una madre que protege la vida en todas sus formas, anuncia a todos
que es posible vivir mejor y que Jesús posee la clave».

«La Iglesia
—prosiguió— es Jesús-discípulos-y-multitud, todos juntos, pero con algo que
pasa de mano en mano, que los mantiene unidos entre sí y vivos juntos: no son
dogmas o preceptos, es el pan y la compasión, ambos bienes divinos».

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