Conexión intergeneracional: de El Fari, Joselito y Antonio Molina a Taylor Swift

Te sorprenderías -continúa su relato David- si vieras las posibilidades que tiene una persona mayor. Facebook es un juego de niños para alguno de ellos. Es injusto el abandono que tienen muchos abuelos y lo aislados que están de sus familiares en el mundo online. Nosotros hemos comprobado que a ellos también les interesa. Y mucho.

Uno de mis propósitos en este Año de la Misericordia es conseguir que ninguna de las personas mayores en mi ciudad pueda sentirse sola

Siempre me ha sorprendido el abandono de los mayores. No sólo por parte de la sociedad en general, sino también por parte de las entidades sociales. Por eso, uno de mis propósitos en este Año de la Misericordia es conseguir que ninguna de las personas mayores en mi ciudad pueda sentirse sola; y todavía me falta mucho trabajo por hacer. En Valladolid hay 48 residencias de ancianos y prácticamente ninguna tiene una sala de ordenadores.

Alex, voluntario en la Residencia de

¿Por qué digo lo de los ordenadores? Porque las redes sociales permiten comunicarte con muchas personas, especialmente familiares y amigos. Esto es algo que los mayores no suelen tener. Por eso, entre varias personas del Opus Dei que colaboramos en una ONG nos pusimos manos a la obra y ya son tres las residencias donde hemos instalado un taller de informática. Las clases son impartidas por jóvenes voluntarios, que de manera altruista se divierten con los mayores.

De cuentas de correo y la dificultad de saber utilizar el ratón

El otro día, Joaquín, uno de los voluntarios, le dijo a María, de 82 años: “bueno, entonces, le parece bien si creamos su cuenta de correo electrónico”. María, con bastante genio, respondió: “Yo de cuentas no quiero saber nada, que siempre se me han dado mal los números”.

Para otros, su principal problema es el ratón, por la falta de movilidad que en ocasiones padecen. Sin embargo siempre logran hacerse con trucos para manejarlo

Para otros, su principal problema es el ratón, por la falta de movilidad que en ocasiones padecen. Sin embargo siempre logran hacerse con trucos para manejarlo. Teresa, por ejemplo, como veía que no podía mover el puntero donde quería, le empezaba a dictar órdenes con energía: “¡muévete!, ¡más abajo!, ¡más todavía!”; como si con su voz pudiese conseguir algo, provocando las risas de los voluntarios. Otros lo comienzan manejando como si fuera el mando a distancia de la TV apuntando al monitor. Este tipo de sucesos mejoran la complicidad entre el voluntario y su pupilo que siempre acaban teniéndose un gran aprecio.

Algunos de los voluntarios son del Opus Dei o van a medios de formación por algún centro de la Obra y les enseñan vídeos de interés cultural y religioso.

En otra ocasión, uno de los mayores preguntaba al voluntario: “¿Y en Internet puedo ver cualquier cosa? Es que me han dicho que hay una carta que escribe el prelado del Opus Dei que está en Internet, ¿me ayudas a buscarla?”. ¡Qué casualidad me decía a mí mismo cuando escuchaba aquello! Yo estoy haciendo esto por amor de Dios y este hombre está interesado en buscar información del Padre, que habla precisamente del amor a Dios.

Algunos de los voluntarios son del Opus Dei o van a medios de formación por algún centro de la Obra y les enseñan vídeos de interés cultural y religioso. Los jóvenes se dan cuenta de que estas personas suelen plantearse la muerte como algo cercano y por eso también se interesan en ayudarles en buscar información con un sentido trascendente. En este punto, la web de la Iglesia, de Rome Reports o el twitter del Papa, dan mucho juego a los talleres.

En otra ocasión, uno de los mayores preguntaba al voluntario: “¿Y en Internet puedo ver cualquier cosa? Es que me han dicho que hay una carta que escribe el prelado del Opus Dei que está en Internet, ¿me ayudas a buscarla?”

A veces, el chavalín voluntario se sorprende viendo vídeos de El Fari, Joselito, Antonio Molina, etc. Son desconocidos para él, pero aplaudidos por Mariano de 84 años. “El mejor cantante del mundo que ha existido”, señala entusiasmado después de ver el Soy Minero en YouTube. En esa ocasión, Juan de 15 años le miró perplejo y le puso un vídeo de Taylor Swift: “para que tenga el placer de disfrutar de la mejor música actual”, le decía con seguridad. Sin embargo, sin que Juan pudiese entenderlo, Mariano no estaba de acuerdo con esa aseveración.

Un “nieto” virtual para los más abandonados:

En ocasiones, como ocurre en el caso de Mariano, nos encontramos con muchos que no tienen familiares o que, lamentablemente, su familia no le visita con frecuencia. “¿A quién puede escribir usted por email?”, le preguntaba una de las voluntarias. “Yo no tengo familia, no tengo amigos que utilicen internet, ni tampoco conocidos. No tengo a nadie”. Por eso estamos preparando la figura del nieto virtual a través de colegios de la zona. Es decir, un niño de entre 10 y 12 años con el que pueda escribirse de forma semanal. Además, queremos que pueda haber un encuentro personal de ese niño con su abuelo virtual.

Un selfie en la residencia de ancianos.

Carmen, de 87 años, con un humor encantador, no hace más que reírse de todo y cuando un nuevo voluntario de apenas 16 años le trató de usted le dijo: “A mí no me trates de usted ¿eh?, que me haces todavía más mayor y todavía me falta mucho por crecer”. El pobre voluntario no daba crédito y siempre que le salía sin querer el usted, se disculpaba rápidamente.

En este tiempo que llevamos con la actividad hemos conseguido más de un reencuentro, abandonos dolorosos, la amistad con los voluntarios y muchas anécdotas graciosas

Son clases graciosas y que siempre ayudan más a los voluntarios que van, que a los propios mayores. La paciencia, la humildad, la mansedumbre de cada uno de los alumnos es realmente ejemplar para ellos. Como dice Manuel, uno de los voluntarios de 19 años: “vivimos en un mundo muy individualista y nos centramos demasiado en pensar en uno solo”. Ninguno ha roto todavía un ordenador y siempre les digo: “Tienes que estropear el ordenador para aprender a usarlo”. Así intentamos que pierdan el miedo a toquetear el teclado o hacer click con el ratón.

En este tiempo que llevamos con la actividad hemos conseguido más de un reencuentro, abandonos dolorosos, la amistad con los voluntarios y muchas anécdotas graciosas que surgen a raíz de un mundo virtual que les abre las posibilidades de comunicación y formación para estas personas. Cada vez hay menos gente mayor sola.

David Andrés Antón

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