​Crueles hechos abominables-En la audiencia general dedicada al triduo pascual, el Papa pide que todos se unan en la firme condena de los ataques terroristas en Bruselas

El día después de
los atentados terroristas del 22 de marzo en Bruselas, el Papa Francisco pidió
a los fieles presentes en la plaza de San Pedro un Ave María y una oración
silenciosa «por los muertos, los heridos, las familias y por todo el pueblo
belga» para testimoniar la cercanía a la población y a los familiares de las
víctimas, así como a quienes se recuperan en el hospital víctimas de lo que Francisco ha definido sin ambages
«crueles hechos abominables que están causando sólo muerte, terror u horror».

Dirigiendo un nuevo
«llamamiento a todas las personas de buena voluntad para que se unan en la
condena unánime» de lo sucedido, el Papa invitó a «perseverar en la oración» y
a «pedir al Señor que, en esta Semana santa, conforte los corazones afligidos»
y sobre todo que «convierta los corazones» de los terroristas, definiéndoles
«personas cegadas por el fundamentalismo cruel».

In precedenza,
proseguendo nelle riflessioni settimanali sul tema dell’anno santo, Francesco
aveva parlato del triduo pasquale nel giubileo della misericordia. «Vivremo il
Giovedì, il Venerdì e il Sabato santo — ha esortato — come momenti forti che ci
permettono di entrare sempre più nel grande mistero della nostra fede. Tutto,
in questi tre giorni, parla di misericordia, perché rende visibile fino a dove
può giungere l’amore di Dio», che «non ha limiti» e «non conosce ostacoli». Del
resto, ha spiegato, «la passione di Gesù dura fino alla fine del mondo, perché
è una storia di condivisione con le sofferenze di tutta l’umanità e una
permanente presenza nelle vicende della vita personale di ognuno di noi».
Insomma, «il triduo pasquale è memoriale di un dramma d’amore che dona la
certezza che non saremo mai abbandonati nelle prove della vita».

Precedentemente,
continuando con las reflexiones semanales sobre el tema del Año santo,
Francisco había hablado del triduo pascual en el Jubileo de la misericordia.
«Viviremos el Jueves,Viernes y Sábado santo —exhortó— como momentos fuertes que
nos permiten entrar cada vez más en el gran misterio de nuestra fe. Todo, en
estos tres días, habla de la misericordia, porque hace visible hasta dónde
puede llegar el amor de Dios». Por otra parte, explicó, «la Pasión de Jesús
dura hasta el fin del mundo, porque es una historia del compartir el
sufrimiento de toda la humanidad y una presencia permanente en los
acontecimientos de la vida personal de cada uno de nosotros». En resumen, «el
Triduo Pascual es memorial de un drama de amor que nos dona la certeza de que
nunca seremos abandonados en las pruebas de la vida».

En particular, Francisco se centró en el Sábado santo, «el día del silencio
de Dios. Debe ser un día de silencio —añadió al texto preparado— y nosotros
debemos hacer de todo para que para nosotros sea una jornada de silencio, como
fue en ese tiempo: el día del silencio de Dios». En esta tarea, dijo, «nos hará
bien pensar en el silencio de la Virgen, “la Creyente”, que en silencio
esperaba la Resurrección. La Virgen deberá ser el icono, para nosotros». Y en este sentido, el Papa habló sobre la experiencia de
Juliana de Norwich (1342-1416), la mística inglesa «que ha escrito páginas
sublimes sobre el amor de Cristo».

Audiencia general del Papa

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