«Recibamos con gozo la invitación de Jesús a participar en la fiesta de la misericordia». Exhortación del Papa en su catequesis.



(RV).- «Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado». Fue la parábola del Padre misericordioso sobra la que Francisco reflexionó en el miércoles que precede al domingo de Pentecostés, para seguir con la serie de catequesis que explican cómo Jesús, ha llevado la misericordia hasta su pleno cumplimiento.

El pontífice partió del final de la parábola, es decir, de la alegría del Padre por el regreso del hijo pródigo, para explicar la lógica de la misericordia de Dios: “Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado”.

Con su pensamiento puesto en las mamás y los papás que están en aprensión cuando ven a sus hijos alejarse emprendiendo caminos peligrosos, en los párrocos y catequistas que “a veces se preguntan si su trabajo fue en vano”, en los encarcelados, “a quienes les parece que su vida está terminada”, como también “en quienes tomaron decisiones equivocadas y no  lograr ver un futuro”, el Papa destacó la ternura del Padre que ve a su hijo cuando “todavía estaba lejos” y que corre a su encuentro para abrazarlo y besarlo, para reiterar que Jesús, con esta parábola, “nos anima a no desesperarnos jamás”.

“En cualquier situación de la vida – dijo el Sucesor de Pedro – no debo olvidar que nunca dejaré de ser hijo de Dios“.

Francisco habló entonces del hijo mayor, aquel “que hace alarde de haber estado siempre cerca del padre y de haberlo servido”, pero que si embargo “nunca vivió con alegría esta cercanía”. Él, dijo Francisco, también necesita de la misericordia del padre: “Los justos, los que se creen justos, también necesitan la misericordia del padre”.

Así es como en la catequesis impartida en nuestro idioma, el Santo Padre explicó la lógica de la misericordia de Dios:

«La parábola del Padre misericordioso nos muestra la lógica de la misericordia de Dios. Esta marca su modo de actuar con los hombres, abre nuestros corazones a la esperanza y nos devuelve la dignidad de hijos de Dios. La lógica de la misericordia usada por el padre es muy distinta a la lógica usada por los dos hijos de la parábola, pues el hijo menor, sumido en la tristeza, pensaba merecer un castigo por los pecados cometidos, mientras que el hijo mayor, presumiendo de estar siempre con el padre, esperaba una recompensa por los servicios prestados. Tanto el uno como el otro necesitaban experimentar la misericordia, por eso el padre invita a ambos a hacer fiesta, pues la lógica de la misericordia no entiende de premios o castigos, sino de acoger a todo el que necesita de misericordia y perdón, y de que todos vuelvan a ser hermanos. Precisamente en ver a los hijos juntos y reconociéndose como hermanos consiste la alegría del padre».

Finalizando la catequesis en italiano, no faltó premisa del Papa: “los hijos pueden decidir si unirse a la alegría del padre, o rechazarlo”, y por último, en nuestro idioma, la exhortación a recibir “con gozo la invitación de Jesús a participar en la fiesta de la misericordia y de la fraternidad, y abramos nuestro corazón para ser misericordiosos como el Padre. Que Dios los Bendiga”.

(Griselda Mutual – Radio Vaticana)

(from Vatican Radio)

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