Conversión de Mortimer J. Adler

Mortimer J. Adler. Ha sido un gran filósofo, estudioso de los clásicos y revitalizador de Santo Tomás de Aquino. Una conversión tardía, porque se produjo al final de su vida. Un no creyente de 97 años, convertido al catolicismo, desde su intelectualismo, porque ya no podía más y su existencia necesitaba de un fundamento. Fue una conversión sin ruido, y para algunos colaboradores, esperada desde hacia muchos años, y más cuando sus escritos habían provocado la conversión al catolicismo de otros intelectuales y profesores de universidad, cercanos al protestantismo. Un caso sorprendente, como todos, que demuestra con fuerza la llamada irresistible de Dios. Fue amigo de Jacques Maritain y Etienne Gilson, converso y estudioso de la obra de Santo Tomás, con un gran amor por la Iglesia. Escritor prolífico, pensador, divulgador de la obra de Santo Tomás pero sin la fe necesaria para llegar más a la esencia de su propia vida. Estaba convencido de que Santo Tomás había sido la preparación a su conversión. En sus obras intentaba explicar durante años por qué no se había convertido al catolicismo, pero sus obras llevaron a muchos estudiantes a la conversión. Un ejemplo de la contradicción aparente entre la razón y la opción personal de vida, frecuentemente difíciles de separar. En su vida siempre hablaba de fe muerta. Tenía cierto miedo a comprometerse públicamente, cierto respeto humano. Profesor de universidad, escritor y editor de obras enciclopédicas, fundador de un instituto filosófico, reformador de la enseñanza, consideraba que la verdad era una cosa cercana a la vida espiritual. Para muchos de sus colaboradores fue un católico de corazón, pero no se atrevía a definirse.
Algunas de sus obras, son éxitos editoriales, como en 1940, “Cómo leer un libro”, y “Aristóteles para todos”, en 1978. Participó en un programa dominical de gran éxito, “Línea de fuego”, y publicó su autobiografía en 1991, “Una segunda mirada por el espejo retrovisor”. Curiosamente, muchos de sus escritos eran una justificación del por qué no se había convertido al catolicismo, como “Philosopher at Large”, en 1977, pero con el tiempo se transformaron en argumentos de su conversión.

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