Una jornada entrañable para “la mejor edad”

Más de un centenar de alumnas de Ribamar, Centro de Secundaria y Formación Profesional especializado en la rama sanitaria, se vistieron la bata blanca para poner en práctica los conocimientos adquiridos durante este curso con quien más lo necesita y merece: nuestros mayores.

Como en los buenos anuncios, las ideas más sencillas son las más eficaces y exitosas. El diseño de la I Jornada para la Mejor Edad, partió de María, profesora de Promoción de la Salud. “Desde Navidad queríamos hacer algo para las personas mayores y qué mejor cosa que ofrecerles lo que nuestras alumnas están aprendiendo a hacer, su propia profesión”, asegura, e Inma, subdirectora del Centro, añade: “Decidimos llamarla así porque pensamos que es la edad de la experiencia y nos hacía mucha ilusión poder darles todo nuestro cariño y atención y tratarles con la dignidad que merecen”.

Durante toda la semana, alumnas, profesoras y comité directivo se emplearon a fondo para convertir por dos horas Ribamar en un centro de cuidados para la salud con multitud de servicios

Durante toda la semana, alumnas, profesoras y comité directivo se emplearon a fondo para convertir por dos horas Ribamar en un centro de cuidados para la salud con multitud de servicios: farmacia y parafarmacia, enfermería, higiene bucodental, ocio y tiempo libre, dietética, etc.

La convocatoria se dirigió a vecinos, familiares de las alumnas y residentes de los centros de mayores con los que se tiene contacto en la escuela: el Hospital San Juan de Dios, la residencia Adorea y la que dirigen las Hermanitas de los Pobres, y feligreses de la iglesia de Santa María la Blanca, con sus dos sacerdotes a la cabeza, que también están “en la mejor edad”.

El día señalado, las alumnas recogieron a los mayores de las residencias y hospitales en taxis para llevarlos a Ribamar.

El día señalado, las alumnas recogieron a los mayores de las residencias y hospitales en taxis para llevarlos a Ribamar. A media mañana más de cincuenta personas entraban en la escuela con gran interés y expectación.

El comité de dirección les dio la bienvenida bajo un gran cartel que anunciaba la jornada y ante la sonriente mirada de las alumnas de los ciclos de Farmacia y Parafarmacia, Cuidados Auxiliares de Enfermería, Dietética, Educación Infantil, Organización de Eventos y Alojamiento, a los que pronto se unirá el ciclo de Atención a personas en situación de dependencia, que comienza el próximo curso.

Durante toda la semana, alumnas, profesoras y comité directivo se emplearon a fondo para convertir por dos horas Ribamar en un centro de cuidados para la salud con multitud de servicios.

“Queríamos que la relación entre los mayores y las alumnas fuera profesional, por eso hemos cuidado la asepsia, la indumentaria, pero que también fuera directa y atenta: por eso las alumnas llevaban su nombre en un cartel y lo primero que hicieron fue entregarles a los mayores el suyo”, cuenta María.

Pepita y Carmen, feligresas de Santa María la Blanca, confesaron que ese día era su cumpleaños e inmediatamente el “desayuno saludable” pasó a ser “cumpleaños saludable”

La I Jornada para la Mejor Edad comenzó con un desayuno saludable compuesto de café, té, tostadas, fruta y todo lo necesario para una dieta mediterránea, seguido de una sesión audiovisual sobre la relación entre la alimentación y la salud. En ese buen clima, Pepita y Carmen, feligresas de Santa María la Blanca, confesaron que ese día era su cumpleaños e inmediatamente el “desayuno saludable” pasó a ser “cumpleaños saludable”, con las consecuentes felicitaciones.

Después, los mayores se distribuyeron por talleres y fueron rotando. La toma de tensión y las nociones de primeros auxilios, descubrieron algún que otro problemilla de salud que requería de atención y control; y la revisión bucodental puso de relieve la necesidad de acudir al dentista. El momento más relajante fue, sin duda, la aplicación de cremas realizadas por las alumnas de Parafarmacia y las recomendaciones sobre administración y consumo de medicamentos. Y el más divertido, el taller de ocio y tiempo libre donde las alumnas de Educación Infantil impartieron una sesión sobre confección de abanicos y organizaron multitud de juegos.

“¿Dónde tenemos que pagar?”, preguntaba una señora. “¿Entonces nos volvemos a ver la semana que bien?”, decía otra. “Yo no sabía que esta maravilla estaba tan cerca”. Los tiempos se cumplieron con gran profesionalidad, pero a la 1.30, casi a la hora de almorzar en las residencias y hospitales, nadie quería marcharse. Entre otras cosas, porque el encuentro sirvió también para redescubrir viejas amistades. A la salida, una vecina hablaba con otra del barrio sobre la jornada: “Nos han dado de desayunar y luego nos han tomado la tensión unas enfermeras estupendas”.

Las alumnas de Educación Infantil impartieron una sesión sobre confección de abanicos y organizaron multitud de juegos.

Para las profesoras y estudiantes la experiencia ha sido muy satisfactoria. Ha servido para poner en práctica los conocimientos de una manera creativa y profesional, dar a conocer el próximo ciclo de Atención a personas en situación de dependencia y recibir una lección de formación humana y solidaria. “Ha sido una experiencia humana maravillosa. Me ha ayudado a valorar mucho más a los mayores, empezando por mis abuelos”, cuenta una alumna.

Sin duda la Jornada para la Mejor Edad no podrá repetirse cada semana, como querían algunos de los participantes, pero sí cada año para ofrecer así a los mayores de Sevilla un poco de lo mucho que nos dan, a través del buen hacer de este grupo de futuras profesionales del ámbito sanitario.

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