Historias de la Jornada Mundial de la Juventud

Guillermo Mijancos, 28 años (España)

Guillermo y Bea, su novia. Vive en Múnich. Fotografía: Ismael Martínez Sánchez.

«Tocaba la batería en un grupo de música con unos amigos piratas. Eso era para mí ser joven. Vivía para los conciertos de amigos y los disfrutábamos cada fin de semana, enganchado a vivir cada segundo en el escenario… aunque tocar ‘los palos‘ implicaba ser paciente. Terminé arquitectura en Sevilla y emigré a Múnich buscando trabajo. No pude traerme la batería… pero apliqué la táctica de la paciencia y Dios me premió con un trabajo y una novia. Ambos me han ayudado a conocerme: Bea, mi novia, conoce mis defectos y me ayuda a ser paciente, y el jefe me anima a dar lo mejor.

Terminé arquitectura en Sevilla y emigré a Múnich buscando trabajo. No pude traerme la batería… pero apliqué la táctica de la paciencia y Dios me premió con un trabajo y una novia

»Curiosamente esta “paciencia” ante los problemas del mundo es lo que admiro de Francisco. No sé si esto es muy teológico pero me gusta “su paciencia” ante la imperfección de la vida. Me explico: supongo que el Papa podría cansarse antes las faltas ajenas -o de lo que ve de otras personas en la Iglesia- pero es realista con sentido positivo, sin ser agorero o tremendista y me desafía a vivir una vida sencilla, sin caretas. Ademas se juzga primero a sí mismo reconociendo sus errores y luego pide misericordia hacia los demás. Es muy auténtico.

»Admiro esa autenticidad y paciencia del Papa ante la imperfección humana -como mi novia, que me sorprende cada día-… Sí, en un mundo imperfecto me gusta la gente imperfecta con paciencia ante lo imperfecto.

Curiosamente esta “paciencia” ante los problemas del mundo es lo que admiro de Francisco. No sé si esto es muy teológico pero me gusta “su paciencia” ante la imperfección de la vida

»Esto me atrae de Francisco y por eso voy a verle a Cracovia. Llegaré en coche el ultimo día para unirme a otros católicos de la calle que buscan un trato auténtico con Dios sin creerse perfectos ni sobradamente preparados. Ahora no tengo mucho dinero guardado –estoy ahorrando para una batería– pero este sábado estaré en Polonia con el Papa. Es tiempo de tener también otras nuevas melodías».

Hilda, 27 años. Hong Kong

Hilda, de Hong Kong, espera encontrar en la JMJ la fuerza mental y espiritual para su trabajo con personas desfavorecidas. Fotografía: Ismael Martínez Sánchez.

«Trabajo en una compañía como contable en Hong Kong, donde han trascurrido los últimos años de mi vida. Nunca he tenido realmente un sueño salvo el vivir el día a día con sentido pragmático para tener futuro.

»En mi ambiente profesional, los jóvenes pasamos mucho tiempo comparando nuestro “estatus económico”, por eso me entristecía la situación cuando cada mañana veía en la calle a jóvenes sin estudios pidiendo dinero.

Así que, antes de la JMJ de Cracovia, tomé la decisión hacer un break en mi vida para dedicarme a la educación y al mentoring con jóvenes de la calle, como voluntaria en barriadas humildes de Hong Kong

»Así que, antes de la JMJ de Cracovia, tomé la decisión hacer un break en mi vida para dedicarme a la educación y al mentoring con jóvenes de la calle, como voluntaria en barriadas humildes de Hong Kong. Me encantará dedicarme a la educación, aunque sé que -siendo realista- veré mucho sufrimiento…

»Espero en Cracovia encontrar la fuerza mental y espiritual para llevarlo a cabo. Sólo tengo una hermana, pero tengo diez tíos maternos y, supongo que -gracias a esta influencia familiar- se ha despertado en mí el sentido de ayudar a otros».

Patricia Tevaga, 20 años. Nueva Zelanda

Patricia estudia Criminología en Auckland. Recibe formación cristiana en la Legión de María, fundada por San Vicente de Paúl. Fotografía: Ismael Martínez Sánchez.

«Me apasiona la Criminología. El ultimo año y medio estudié materias relacionada con mi futuro para ser detective. Curiosamente -por mis estudios- he visto varios cadáveres y siempre pienso que -lo importante al final- es poder irse al cielo… Bueno, también es cierto que los cadáveres no son lo único que veo… También veo y leo el Evangelio. Hago lo que puedo gracias a la formación que recibo en la Legión de María, fundada por San Vicente de Paúl.

Bueno, también es cierto que los cadáveres no son lo único que veo… También veo y leo el Evangelio. Hago lo que puedo gracias a la formación que recibo en la institución en la Legión de María

»Vivo en Auclland, capital de Nueva Zelanda, país del rugby y de veleros. Allí, mis padres me han trasmitido la fe en una familia numerosa de ocho hermanos. Es cierto que cuando eres joven no siempre te gusta hacer lo que dicen otros, pero con el tiempo piensas que los consejos familiares no son para cortarte la cabeza, sino para llenarla de abono. Para que germinen buenas ideas. Ideas con buenas obras. Para tener la mejor cosecha de tu vida.

Como voluntaria en la JMJ siento que las ideas de mi cabeza se acrisolan en mi corazón viendo al Papa tan cerca

»Ahora con 20 años ayudo más y acudo mensualmente a visitar enfermos junto a los sacerdotes de mi parroquia. Como voluntaria en la JMJ -y aunque he tardado 35 horas en llegara en avión hasta Cracovia en tres vuelos- siento que las ideas de mi cabeza se acrisolan en mi corazón viendo al Papa tan cerca».

Damian Kosecki, 23 años. Polaco

Damian junto a Paulina, su novia. Pide oraciones por su padre, que tiene un cáncer con metástasis. Fotografía: Ismael Martínez Sánchez.

«Me llamo Damian y junto un amigo español he montado un grupo de música reggae en Szczezin, donde toco instrumentos de percusión. La verdad es que pensaba estudiar Musicología tras el Gimnasium y el Liceo, pero finalmente decidí comenzar Teología. Y en ello estoy: estudio quinto año de estudios teológicos para ser profesor de religión.

La verdad es que pensaba estudiar Musicología tras el Gimnasium y el Liceo, pero finalmente decidí comenzar Teología

»El motivo de mi elección es que Dios siempre ha estado presente en mi vida. Cuando mi madre estaba embarazada, la placenta se desgarró y clínicamente estaba condenado a morir. Sin embargo mi madre dio a luz sin problemas y según el test de Apgar tenía un diez sobre diez. Estaba en perfectas condiciones. Salvo quizá, hoy, por la timidez.

»No estaba seguro si debía venir a Cracovia pero mi novia Paulina me convenció y me ha dado la segunda mayor alegría del último mes. La primera fue aceptar mi petición de matrimonio hace unas semanas para casarnos en mayo de 2017.

Sin embargo, hoy, también es un día triste en casa. Hoy he recibido la confirmación telefónica de que mi padre tiene un cáncer con metástasis y, aunque no dejo de tener esperanza, también yo necesito de oraciones

Sin embargo, hoy, también es un día triste en casa. Hoy he recibido la confirmación telefónica de que mi padre tiene un cáncer con metástasis y, aunque no dejo de tener esperanza, también yo necesito de oraciones para el día en que llegue a Szczecin. Me gustaría sentir la comunión de los santos… Gracias por tus oraciones».

Thomas Umiunu, sacerdote, 31 años

Thomas, nigeriano, agradece a san Juan Pablo II su vocación sacerdotal. Fotografía: Ismael Martínez Sánchez.

«Vivo en Abuja, la capital de Nigeria, y soñé con visitar el país del papa polaco desde que Juan Pablo II visito Nigeria a comienzos de los años 80. Para entonces mis padres, católicos, pusieron un cuadro del Papa en casa. Yo lo miraba en la esquina de la habitación y gracias a su ejemplo decidí ir al seminario.

Quiero entregarme a ti y tú me mandas esta prueba…, pensaba. Así que fueron momento duros porque mi padre falleció y yo sentía las dudas de la vocación

»Mi padre enfermó en el primer año de mis estudios. Yo volví a casa para visitarle. Mis padres, buenos cristianos, me replantearon que regresara en casa. ‘¿Cómo me haces esto, Dios? -Quiero entregarme a ti y tú me mandas esta prueba…, pensaba.

Aquella prueba se superó gracias a Dios y a mis compañeros seminaristas. Hoy soy sacerdote y mi madre está muy contenta de mi camino sacerdotal que yo agradezco al Papa polaco

»Así que fueron momento duros porque mi padre falleció y yo sentía las dudas de la vocación. Aquella prueba se superó gracias a Dios y a mis compañeros seminaristas. Hoy soy sacerdote y mi madre está muy contenta de mi camino sacerdotal que yo agradezco al Papa polaco».

(Continuará)

Anécdota de Anecdonet.com