Monseñor Viganò: comunicamos al mundo la Misericordia de Dios



Dejémonos sorprender por Dios para comunicar al mundo la Buena Nueva de su Misericordia

(RV).- Tal como estaba previsto, el penúltimo lunes de diciembre, en el Altar de la Cátedra de la Basílica de San Pedro, a las 8.15, tuvo lugar la celebración de la Misa navideña, presidida por Monseñor Dario Edoardo Viganò, Prefecto de la Secretaría para la Comunicación, en la que participaron numerosos empleados de esta nueva realidad querida por el Santo Padre Francisco, en la que se reúnen todos los medios de comunicación de la Santa Sede.

Concelebraron en esta ocasión veinte sacerdotes, entre los cuales Monseñor Lucio Ruiz, Secretario del Dicasterio para la Comunicación, el Padre Giuseppe Costa, Director de la Librería Editorial Vaticana, y el Padre Andrzej Majewski, Director de los Programas de Radio Vaticano.

En su homilía el Prefecto pidió que nos dejemos sorprender por Dios para poder comunicar al mundo la Buena Nueva de su Misericordia; a la vez que se refirió a las figuras propuestas por las Lecturas del día, que muestran que nada es imposible para quien se encomienda al Señor.

Anunciar el misterio de Dios que “entra en la vida de las personas y las cambia radicalmente”

Deteniéndose en la misión de quien está llamado, en la Santa Sede, a comunicar la Buena Noticia de la Misericordia de Dios, Monseñor Viganò desarrolló su homilía como una peregrinación ideal siguiendo las huellas de los personajes propuestos por la Palabra de Dios. Y observó que estas Lecturas nos presentan dos anuncios de nacimientos inexplicables, cuyos protagonistas son dos parejas que se había resignado a la esterilidad, aunque no pierden la confianza en Dios, y de cuya fe nacerán Sansón y Juan, dos hombres hijos de la Misericordia, que llevarán adelante su misión superando dificultades y tentaciones.

Escuchar para comprender y comunicar lo que el Señor nos pide

Tras referirse a la figura de Manoa, padre de Sansón, el Prefecto de la Secretaría para la Comunicación  recordó que su nombre significa “lugar de reposo”. Lo que constituye una indicación y una invitación – dijo –  a  reconocer a Dios que nos visita y pide que lo escuchemos, incluso cuando se revela de manera sorprendente, o fuera de nuestros esquemas e incluso en tiempos no previstos por nosotros. Y recordó que el Papa Francisco nos repite que la oración es una llave que abre el corazón de Dios:

“En estos oasis, en estos refugios del espíritu, el Señor nos revela lo que desea de nosotros, lo que deberíamos hacer, para decirlo con palabras más sencillas, para responder a su llamada. Si no escuchamos, ¿cómo podemos dar una respuesta? Se trata también de una buena regla de comunicación: escuchar, para entender y responder de modo sensato”.

Al dirigir su pensamiento a Sansón, Monseñor Viganò exhortó a los empleados de la Secretaría para la Comunicación a sentirse como dones recíprocos, o chispas de belleza, tanto en el trabajo como en la propia familia. “Se nos pide compromiso  – añadió  – respeto de las reglas, superación de las inevitables dificultades y tentaciones” que nos producen “fatigas, incomprensiones y decepciones, pero que nos hacen encontrar el camino de la fidelidad a Dios, a su llamada”. Mientras hablando de Zacarías destacó el significado de su nombre, a saber: “Dios se ha acordado”. Y, de la figura de Isabel, cuyo nombre quiere decir “Dios ha jurado”, afirmó que podría traducirse por “Dios es fiel”.

Dios comunica a su pueblo la Buena Noticia: Él tiene y es Misericordia

El Prefecto del Dicasterio de la Comunicación constató que la espera y la oración cotidiana a veces infunden la sensación de que estamos repitiendo fórmulas pasadas. Y añadió que la locuacidad de la gente, la sensación de haberse equivocado en algo, casi como que Dios fuera el recaudador de impuestos que nos sanciona si las cuentas no coinciden, el desaliento y la resignación que oprimen el corazón parecen sofocar todo anhelo del alma”:

“Pero Dios irrumpe inesperadamente, estalla la alegría por la vida que florece como un prodigio, ante nuestra mirada asombrada nace un hijo, por nosotros ya relegado entre las añoranzas, y testimonia la bendición de Dios después de los días de aflicción. Dios comunica a su pueblo una buena noticia: Él tiene y es Misericordia”.

Y añadió que éste es “el significado del nombre Juan”. “Dios ha tenido misericordia – concluyó diciendo el Prefecto en su homilía  – y sigue teniendo misericordia también con cada uno de nosotros y para siembre.

Somos una comunidad internacional

Las intenciones de oración fueron pronunciadas en diversas lenguas (chino, español, inglés e italiano) como signo de la riqueza de la comunidad de la Secretaría para la Comunicación, que subraya de modo elocuente que para la Iglesia ninguno es extranjero. Y precisamente sobre el tema de la internacionalidad de la comunicación de la Santa Sede Monseñor Viganò se detuvo a saludar después de la celebración Eucarística:

“Somos una comunidad internacional, por tanto, lleven estos deseos también a las comunidades de procedencia, que son diócesis y comunidades esparcidas en todo el mundo. Agradezco también a las dos grandes Órdenes que prestan un importante servicio dentro de la Secretaría para la Comunicación, pienso en la Compañía de Jesús: enviemos las felicitaciones, las primeras felicitaciones de Navidad, al nuevo Padre General. Y a los Salesianos. Las dos grandes Órdenes religiosas que prestan, con un número abundante de personas, un servicio a la Santa Sede… No nos queda más que gozar de este Dios al que recordamos en esta Navidad como a un Dios tenaz, obstinado, que no quiere que el hombre se pierda y por esto se hace hombre”.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

(from Vatican Radio)

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Anécdota de Anecdonet.com