Ciudad del Vaticano, 6 de enero 2015 (VIS).-Al final de la celebración eucarística en la basílica vaticana, el Papa Francisco se asomó a la ventana de su estudio para rezar el Ángelus con los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro.
El Santo Padre, retomando el tema del viaje de los Reyes Magos, señaló que »con su gesto de adoración testimonian que Jesús vino a la tierra para salvar no solamente a un pueblo, sino a todas las gentes» y por eso en la Epifanía »nuestra mirada se ensancha hasta el horizonte del mundo entero para celebrar la manifestación del Señor a todos los pueblos, es decir, la manifestación del amor y la salvación universal de Dios».
»Como de todos es el Creador y el Padre, de todos quiere ser el Salvador -prosiguió Francisco- De ahí que estemos llamados a tener siempre mucha confianza y mucha esperanza en cada persona y en su salvación: también los que nos parece que están alejados del Señor, son seguidos o mejor dicho »perseguidos» por su amor apasionado y fiel».
La narración evangélica de los Reyes Magos describe su viaje a Oriente como »un viaje del alma, como un camino hacia el encuentro con Cristo. Prestan atención a los signos que indican su presencia; son incansables cuando se trata de enfrentarse a las dificultades de la búsqueda; son valientes a la hora de afrontar las consecuencias que se derivan del encuentro con el Señor. La experiencia de los Magos recuerda el camino de cada persona hacia Cristo» y »la estrella que es capaz de guiar a cada uno a Jesús es la Palabra de Dios, que es luz que orienta nuestro camino, nutre nuestra fe y la regenera». Por eso, subrayó Francisco » no nos olvidemos de leerla y meditarla todos los días para que sea una llama que llevamos dentro de nosotros para alumbrar nuestros pasos y los de los que caminan a nuestro lado, que quizás no consiguen encontrar el camino hacia Cristo».
Después el Papa recordó a los hermanos y hermanas de Oriente cristiano, a los católicos y ortodoxos, muchos de los cuales celebran mañana la Natividad del Señor y les envío un saludo caluroso.
Por último mencionó que hoy se celebra la Jornada Mundial de la Infancia Misionera. »Es -dijo- la fiesta de los niños que viven con alegría el don de la fe y rezan para que la luz de Jesús llegue a todos los niños y niñas del mundo. Aliento a los educadores a que cultiven en los pequeños el espíritu misionero para que nazcan entre ellos testigos de la ternura de Dios y anunciadores de su amor».