Ciudad del Vaticano, 16 febrero 2015 (VIS).-»Os agradezco vuestro compromiso al servicio de los pobres. El creciente número de personas marginadas y que viven en gran precariedad nos interpela y nos llama a una mayor solidaridad para ofrecerles el apoyo material y espiritual que necesitan». Son las palabras que esta mañana el Santo Padre ha dirigido a los miembros de la Asociación Pro Petri Sede, la asociación de Bélgica, Luxemburgo y Países Bajos, que ofrecen ayuda económica anual para las necesidades de la Santa Sede, a los que ha recibido en audiencia ya que se encuentran estos días de peregrinación en Roma.
»Al mismo tiempo -continuó el Pontífice- tenemos mucho que recibir de los pobres a los que nos acercamos y ayudamos. Luchando con sus dificultades, a menudo dan testimonio de lo esencial, de los valores familiares; son capaces de compartir con aquellos que son más pobres que ellos y lo saben disfrutar… La indiferencia y el egoísmo están al acecho. La atención a los pobres nos enriquece poniéndonos en un camino de humildad y verdad».
Francisco les animó a pedir al Señor, en ocasión de este tiempo de Cuaresma que comienza, que les de »un corazón misericordioso y pobre, que conozca su propia pobreza y se entregue a los demás». Además recordó la preciosa labor que realizan ayudando a las poblaciones más necesitadas del mundo ofreciéndoles el consuelo espiritual de no sentirse olvidados en sus dificultades y de conservar la esperanza. El Papa les invitó a rezar con insistencia por la paz »para que los responsables políticos encuentren caminos de diálogo y reconciliación» y les deseó que su peregrinación »aumente en cada uno el sentido de pertenencia a la Iglesia, que es una gran familia, y la alegría de proclamar a todos el Evangelio. »Que la fraternidad se fortalezca entre vosotros -dijo- para que podáis llevar a cabo vuestra misión al servicio de los pobres y de los pequeños, por los que Jesús tiene un amor especial».
Antes de concluir, el Papa dedicó unas palabras a Bélgica y Holanda, »dos piases -destacó- que han llenado el mundo de misioneros y hoy están en crisis vocacional». Así pidió a los presentes que »llamaran al corazón de Jesús para que no se olvide de la generosidad de estos dos países y les envíe vocaciones para que la vida de fe pueda crecer más».
»Vosotros -finalizó- trabajáis con pobres y amáis a los pobres, pero también pensáis en los pobres de fe, que no tiene fe porque no tienen quien se la predique. Que el Señor envíe sacerdotes para anunciar la fe, y por favor, rezad por las vocaciones de vuestros países».