Triduo Pascual: Culmen del año litúrgico y de la vida cristiana

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Ciudad del Vaticano,1 de abril 2015 (VIS).-El Papa Francisco dedicó la catequesis de la audiencia general de los miércoles al Triduo Pascual, culmen de todo el año litúrgico, ”y de nuestra vida de cristianos” que se abre mañana, Jueves Santo, con la celebración de la Ultima Cena, en la que Jesús ofreció con el Pan y el Vino, su Cuerpo y su Sangre al Padre y nos mandó perpetuar esta ofrenda en conmemoración suya.
”El Evangelio de esta ceremonia, recordando el lavatorio de los pies -dijo el Santo Padre a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro- tiene el mismo significado de la Eucaristía con una perspectiva diferente. Jesús – como un siervo – lava los pies a Simón Pedro y a los otros once discípulos. Con este gesto profético expresa el sentido de su vida y su pasión,como servicio a Dios y a los demás…Lo mismo sucede en nuestro bautismo, cuando la gracia de Dios nos limpia del pecado y nos revestimos de Cristo. Y sucede también cada vez que repetimos el memorial del Señor en la Eucaristía :entramos en comunión con Cristo Siervo para obedecer a su mandamiento de amarnos unos a otros como Él nos ha amado. Si nos acercamos a la Santa Comunión sin estar sinceramente dispuestos a lavarnos los pies unos a otros, no reconocemos el Cuerpo del Señor”.
En la liturgia del Viernes Santo meditamos el misterio de la muerte de Cristo y recordamos sus palabras en la Cruz: ”Todo está cumplido”, que significan ”que la obra de salvación se ha cumplido, que todas las Escrituras encuentran su cumplimiento en el amor de Cristo, el Cordero inmolado. Jesús, con su sacrificio, ha transformado la iniquidad más grande en el más grande amor”.
El Pontífice recordó en este contexto a los hombres y mujeres que a lo largo de los siglos han dado testimonio con su existencia de ”un destello de ese amor perfecto, pleno e incontaminado” y citó a un testigo heroico de nuestra época, el sacerdote italiano Andrea Santoro, misionero en Turquía, que pco antes de ser asesinado en la iglesia de Trebisonda, el 5 de febrero de 2006, escribía: “Estoy aquí para vivir entre esta gente y permitir a Jesús de hacerlo, prestándole mi carne…Nos volvemos capaces de salvación sólo si ofrecemos nuestra propia carne. Hay que acarrear con el mal del mundo y compartir el dolor, absorbiéndolo en la propia carne hasta el fondo, como hizo Jesús”. ”¡Este ejemplo y tantos otros -exclamó el Papa- nos sostengan a la hora de ofrecer nuestra vida como don de amor a los hermanos imitando a Jesús!”.
El Sábado Santo ”la Iglesia contempla el “descanso” de Cristo en la tumba después de la batalla victoriosa de la cruz y una vez màs se identifica con María: toda su fe se recoge en ella, la primera y perfecta discípula, la primera y perfecta creyente. En la oscuridad que envuelve a la creación, María se queda sola para mantener la llama de la fe, la esperanza contra toda esperanza en la Resurrección de Jesús”.
En la gran Vigilia de Pascua, ”celebramos a Cristo resucitado centro y fin del cosmos y de la historia; velamos, llenos de esperanza, esperando su regreso, cuando la Pascua se manifestará plenamente…A veces -observó el Papa- la oscuridad de la noche parece penetrar el alma; A veces pensamos que, “ya no hay nada que hacer”, y el corazón no encuentra la fuerza para amar … Pero en esa oscuridad Cristo enciende el fuego del amor de Dios: un resplandor rompe las tinieblas y anuncia un comienzo. La piedra del dolor se remueve, dejando espacio a la esperanza. ¡Este es el gran misterio de la Pascua! En esta noche santa, la Iglesia nos entrega la luz del Resucitado, para que no tengamos el pesar de aquellos que dicen “ya no..”, sino la esperanza de los que están abiertos a un presente lleno de futuro: Cristo ha vencido a la muerte, y nosotros con Él. ¡Nuestra vida no termina ante la piedra de un sepulcro!”.
”En estos días del Triduo Sacro -terminó Francisco -no nos limitemos a conmemorar la pasión del Señor: entremos en el misterio, hagamos nuestros sus sentimientos, sus pensamientos, como nos invita a hacer el apóstol Pablo: ”Sintiendo lo mismo que Jesús”. Entonces la nuestra será una “Feliz Pascua”.


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