(RV).- «Una jornada demasiado fuerte para mí»: con estas palabras el Papa Francisco abrió la conferencia de prensa en el vuelo de regreso de su viaje a Lesbos. Respondiendo a la primera pregunta reiteró el carácter humanitario de la visita: «Ninguna especulación política».

Saludo a Sanders, cuestión de educación, no de política

Luego dijo que en la mañana, cuando salía de Santa Marta, encontró y saludó al senador norteamericano Sanders que había venido al congreso en el Vaticano sobre la Centesimus Annus y estaba allí esperándolo. «Ha sido un simple saludo – precisó – y nada más: se llama educación, no mezclarse en política. «Si alguien piensa que saludar sea mezclarse en política, le recomiendo que se busquen un psiquiatra».

No elegí entre cristianos y musulmanes

Acerca de los prófugos recibidos en el Vaticano y del por qué haber privilegiado tres familias enteramente musulmanas, Francisco respondió: «No hice una elección entre cristianos y musulmanes, estas tres familias tenían los documentos en regla. Había, por ejemplo, dos familias cristianas en la primera lista, que no tenían los papeles en regla: no es un privilegio». Los doce son hijos de Dios, el único privilegio es el de ser hijos de Dios». Han sido recibidos por el Vaticano y será el Vaticano, con la colaboración de la Comunidad de Sant’Egidio, a buscarles un puesto de trabajo. Son huéspedes del Vaticano. Se agregan a las dos familias sirias que han sido ya acogidas en las dos parroquias vaticanas.

Integrar, no crear guetos

Sobre la integración, el Papa recordó que «es una palabra que en nuestra cultura actual parece estar olvidada. Hoy existen los guetos. Algunos de los terroristas son hijos y nietos de personas nacidas en Europa. ¿Qué ha sucedido? No ha habido una política de integración y esto para mí es fundamental. Hoy Europa debe retomar esta capacidad que ha tenido siempre de integrar».

Construir puentes, no muros

Un periodista preguntó si el refuerzo de las fronteras en Europa es el final del sueño europeo. «No lo sé – respondió el Papa – pero entiendo los gobiernos y también los pueblos que tienen un cierto miedo, debemos tener una gran responsabilidad en la acogida y una de las cosas sobre la cual tener responsabilidad es cómo integrar a esta gente entre nosotros. He dicho siempre que construir muros no es una solución, debemos construir puentes, pero los puentes se construyen con inteligencia, con el diálogo y la integración. Comprendo un cierto temor, pero cerrar las fronteras no resuelve nada, porque aquel cierre a largo plazo hace mal al mismo pueblo. Europa debe urgentemente adoptar políticas de acogida, de integración, de trabajo, de crecimiento, de reforma de la economía, y todas estas cosas son los puentes que nos llevarán a no construir muros. Pero después de lo que hemos visto en aquel campo de refugiados, venían ganas de llorar».

El Papa muestra los dibujos de los niños prófugos en Lesbos: los niños quieren la paz, porque sufren. Muestra un dibujo en el cual un niño se ahoga. Los niños han visto esto. «Esto – dijo – los niños lo tienen en el corazón y se necesitará tiempo para elaborarlo. En un dibujo está el sol que llora: también el sol es capaz de llorar… también a nosotros una lágrima nos hará bien».

Ayudar a los prófugos de la guerra y del hambre

«¿Europa – pregunta un periodista – puede acoger toda la miseria del mundo?». «Es verdad  – respondió el Papa – que algunos huyen de las guerras y otros huyen del hambre. Esto porque se explota la tierra y porque se venden las armas. Es necesario ayudar ya sea a aquellos que huyen de las guerras que a aquellos que huyen del hambre. Yo invitaría a los traficantes de armas a pasar un día en aquel campo, y creo que para ellos sería saludable».

Pequeños gestos, una gota cambia el mar

A una pregunta sobre el valor de este viaje el Papa respondió con una frase de Madre Teresa de Calcuta: «¿Tanto esfuerzo, tanto trabajo, sólo para ayudar a morir a la gente? Es sólo una gota en el mar. Pero después de esta gota, el mar no será el mismo. Se trata de un pequeño gesto, pero son aquellos pequeños gestos que debemos hacer todos, para tender la mano a aquella gente».

Vivamos con más sobriedad

Sobre la cuestión de la austeridad, hizo una comparación con el derroche. «Con una comida de cada uno de nosotros se podría eliminar el hambre en el mundo». «¡Y nosotros en casa cuántos derroches hacemos sin querer! Es la cultura del derroche. ¡Vivamos más austeramente!»

Emigrantes americanos

Con respecto a los emigrantes latinoamericanos, dijo que es la misma situación: huyen del hambre. «Es un problema mundial. He hablado allí con los obispos mexicanos, pidiéndoles que se ocupen de los refugiados».

Divorciados vueltos a casar y la crisis de la familia

Las últimas preguntas fueron sobre la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia y si ha cambiado algo en la disciplina para los divorciados y vueltos a casar. «Puedo decir que sí – respondió Francisco – pero sería una respuesta demasiado pequeña. Les recomiendo que lean la presentación que hizo el cardenal Schönborn, que es un gran teólogo, en aquella presentación: esta pregunta encontrará la respuesta»; pero agregó que los medios han dado demasiada importancia a la cuestión de la Comunión a los divorciados vueltos a casar. Y esto le ha dado un poco de tristeza porque «aquel medio de comunicación que dice esto ¿No se da cuenta que éste no es el problema importante? ¿No se da cuenta que la familia en todo el mundo está en crisis, y es la base de la sociedad? ¿No se da cuenta que los jóvenes no quieren casarse? ¿No se da cuenta que la disminución de la natalidad en Europa hace llorar? ¿No se da cuenta que la falta de trabajo y que las posibilidades de trabajo hacen que el papá y la mamá tengan dos trabajos y los niños crezcan solos y no aprendan a crecer en diálogo con el papá y la mamá? ¡Estos son los grandes problemas!»

(María Cecilia Mutual – RV)

(from Vatican Radio)