Ciudad del Vaticano, 24 de abril 2015 (VIS).-El Papa Francisco recibió hoy a los obispos de Lesoto y Namibia, -»tierras conocidas por su floreciente fe cristiana»- al final de su visita »ad Limina». En el discurso que entregó a los prelados el Papa recuerda la tarea y los sacrificios de muchos misioneros, cuya labor fue sostenida por generaciones de compañeros indígenas, en una región que presenta a menudo grandes retos, tanto ambientales como sociales pero que es conocida por sus iglesias, parroquias y centros que dibujan una vida comunitaria centrada en la oración y el trabajo.
También son renombradas las numerosas escuelas, clínicas y hospitales, »construidos con el amor y la fidelidad de los materiales del suelo de Namibia y de las montañas de Lesoto», por lo que Francisco anima a los obispos a »seguir apoyando y nutriendo estas grandes bendiciones, incluso cuando escasean los recursos porque el Señor promete que no dejará de bendecirnos».
»Sé que vuestras comunidades se enfrentan a diario a muchos desafíos, y estoy seguro de que esto pesa en vuestros corazones -señala – Fortalecedlas en el amor para superar el egoísmo en la vida pública o privada; sed generosos a la hora de llevar la ternura de Cristo allí donde se dan amenazas a la vida humana, desde el seno materno hasta la vejez – y pienso especialmente en los que sufren a causa del VIH o el SIDA… Por vuestra entrega a ellos, «no sólo los ganaréis para la causa de Cristo, sino que los convertiréis en protagonistas de una sociedad africana renovada».
El Papa cita a continuación a las familias cristianas fragmentadas a causa del empleo lejos de casa, o por la separación y el divorcio y exhorta a continuar ofreciéndoles ayuda y orientación así como a cuidar la preparación de las parejas para el matrimonio cristiano, y a sostener asiduamente a las familias con los sacramentos, sobre todo con el Sacramento de la Misericordia. »Os doy las gracias -añade- por vuestros esfuerzos en la promoción de una vida familiar sana frente a las concepciones distorsionadas que surgen en la sociedad contemporánea… La familia es el mejor entorno para aprender y practicar la cultura del perdón, la paz y la reconciliación… y… de las familias sanas vendrán numerosos vocaciones sacerdotales.. porque en ellas los hombres han aprendido «a amar en la medida en que han sido amados incondicionalmente… han aprendido el respeto y la justicia… el papel de la autoridad expresado por los padres y la atención por los demás».
»En una época de disminución de las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa -nota el Papa- es importante hablar abiertamente de la experiencia gratificante y alegre de ofrecer la propia vida a Cristo. Cuando vuestras comunidades cristianas se asienten sobe vuestro ejemplo continuo de «vivir en la verdad y la alegría el compromiso sacerdotal, la castidad en el celibato y el desapego de los bienes materiales» , las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada abundarán». En este contexto el Papa da gracias a Dios »por el testimonio y el servicio continuado de tantas comunidades de religiosos y religiosas que son vitales para el corazón orante de la Iglesia, junto con las muchas cofradías comprometidas y otras asociaciones laicales en la Iglesia de Lesotho y Namibia» y reitera, por otra parte que a la hora de elaborar planes pastorales es necesario prestar gran atención a los más pobres de la sociedad . »Os pido -dice- que os preocupéis especialmente por los más necesitados en vuestras Iglesias, confiando todas las iniciativas al cuidado de Dios».
Por último, exhorta a los obispos a perseverar »como hombres de oración profunda y constante, en el camino del beato José Gerard, que siguió las sugerencias del Espíritu Santo en todas las materias. La oración precede y conduce a la auténtica evangelización. »Como sabéis por experiencia -concluye- cuando la Iglesia convoca a la tarea evangelizadora, no hace más que indicar a los cristianos el verdadero dinamismo de la realización personal .Es decir, nos está mostrando el camino hacia nuestra felicidad más profunda».