(RV).- El lunes 23 de mayo, a las 12.00 en el Palacio Apostólico, el Santo Padre Francisco ha recibido en audiencia al Gran Imán de Al-Azhar, Prof. Ahmad Muhammad Al-Tayyib, acompañado por una importante Delegación. El Gran Imán fue acogido y acompañado al encuentro con el Santo Padre por el Presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, Card. Jean-Louis Tauran, y por el Secretario del mismo Dicasterio, Mons. Miguel Ángel Ayuso Guixot. El coloquio, muy cordial, ha durado aproximadamente 30 minutos. El Papa y el Imán han resaltado el gran significado de este nuevo encuentro en el marco del diálogo entre la Iglesia católica y el Islam. Luego, ambos se han detenido principalmente sobre el tema del compromiso común de los representantes y de los fieles de las grandes religiones por la paz en el mundo, el rechazo de la violencia y del terrorismo, la situación de los cristianos en el contexto de los conflictos y de las tensiones en Oriente Medio y su protección. El Papa ha obsequiado al Gran Imán el Medallón del olivo de la paz y una copia de su Carta Encíclica Laudato si’. Después de la Audiencia con el Santo Padre, antes de dejar el Palacio Apostólico, el Gran Imán, con su Delegación, tuvo un breve encuentro con el Card. Tauran y con el Mons. Ayuso Guixot. El Gran Imán dejó el Palacio Apostólico poco después de las 13.00 horas.

Entrevista al Gran Imán de al-Azhar

Ayer, después de la audiencia en el Palacio Apostólico, el Gran Imán de al-Azhar,  Ahmad  Al-Tayyib, concedió a los medios de comunicación vaticanos una entrevista exclusiva en la residencia del embajador de Egipto ante la Santa Sede en la que participaron dos redactores de Radio Vaticana, el P. Jean-Pierre Yammine, Responsable de la Sección Árabe y Cyprien Viet, de la Sección Francesa, junto con Maurizio Fontana de L’Osservatore Romano. La entrevista fue grabada por  Radio Vaticana  y el  Centro Televisivo Vaticano y se desarrolló totalmente en árabe.

Juan Pablo II fue el primer Papa que visitó al Gran Imán de Al-Azhar, en su viaje a Egipto en el marco del  Gran Jubileo del año 2000. Hoy es el Gran Imán el primero que visita al Papa en el Vaticano con motivo del Jubileo de la Misericordia. ¿Qué significado tiene este evento tan importante?

En el nombre de Dios, Clemente y Misericordioso, me gustaría en primer lugar  agradecer a Su Santidad el Papa Francisco haberme acogido en el Vaticano con mi delegación de Al-Azhar y la buena acogida y el caluroso afecto que me ha reservado.  Nuestra visita de hoy obedece a una iniciativa de Al Azhar, de acuerdo con el Vaticano, para continuar nuestra misión sagrada, que es la misión de las religiones «hacer que los seres humanos sean  felices en todas partes.» Al-Azhar cuenta con un diálogo o, mejor dicho, con  un comité de diálogo interreligioso con el Vaticano que se había suspendido por  circunstancias precisas, pero ahora que esas circunstancias ya no existen reanudamos el camino  del diálogo y esperamos  que sea mejor que cuanto era antes. Me agrada mucho ser  el  primer jeque de Al-Azhar que viene al  Vaticano y se sienta con el Papa con el propósito de dialogar y entender.

Hace poco el Gran Imán se ha encontrado con el Papa Francisco en el Vaticano. ¿Qué puede decirnos de este encuentro y de la atmósfera en  que se ha desarrollado?

La primera impresión, muy fuerte, ha sido la de que es un hombre de paz, un hombre que sigue las enseñanzas del cristianismo, que es una religión de amor y de paz; y siguiendo a Su Santidad hemos visto que es un  hombre que respeta a las demás religiones y muestra consideración por sus seguidores; es también un hombre que dedica su vida a servir a los pobres, y que asume la responsabilidad de las personas. Es un hombre ascético, que ha renunciado a los placeres efímeros de la vida mundana. Todas estas son cualidades que compartimos con él y por eso deseamos conocerle para  trabajar juntos en pro de la humanidad en este vasto campo común.

¿Cuáles son los deberes de las grandes autoridades religiosas y de los líderes religiosos en el mundo de hoy?

Son responsabilidades, al mismo tiempo,  pesadas y graves porque sabemos – como hemos afirmado con Su Santidad .- que todas las filosofías e ideologías sociales modernas que han tomado las riendas de la  humanidad alejándose  de la religión y del cielo han fracasado en el intento de hacer felices a las personas y alejarlas de la guerra y del derramamiento de sangre. Creo que ha llegado el momento de que los representantes de las religiones divinas participen con fuerza y concretamente en el intento de dar a  la humanidad una nueva orientación hacia la misericordia y la paz, para que la humanidad  salga de la gran crisis que padecemos. El hombre sin religión es un peligro para su semejante, y creo que la gente ahora, en este siglo XXI, ha comenzado a mirar a su alrededor y a buscar  guías inteligentes que puedan llevarla por el camino adecuado. Todo esto nos ha llevado a este encuentro, a esta discusión y al acuerdo de dar  el paso justo en la dirección justa.

La Universidad de Al-Azhar se dedica a una importante obra de renovación de los libros de texto. ¿Nos puede decir algo al respecto?

Sí, los renovamos en el sentido de que aclaramos los conceptos musulmanes que han sido desviados por aquellos que se sirven de  la violencia y del terrorismo y por los movimientos armados que presumen de trabajar por la paz. Hemos identificado estos conceptos erróneos, y los hemos ofrecido   – dentro de un plan de estudios –   a nuestros estudiantes de las escuelas intermedias y secundarias. Hemos mostrado la parte desviada y la comprensión errada y, al mismo tiempo hemos tratado de dejar claro a los estudiantes cuales eran los conceptos correctos, de los que estos extremistas y terroristas se han desviado. Hemos fundado un observatorio mundial que realiza el seguimiento en ocho idiomas del material difundido por estos movimientos extremistas y de las  ideas venenosas que extravían a la  juventud. Y ese material se corrige  y luego se traduce a otros idiomas. Y a través de la «Casa de la Familia egipcia» – que agrupa a los musulmanes con todas las denominaciones cristianas en Egipto, y es un proyecto conjunto entre Al-Azhar y las iglesias – tratamos de responder  a los que aprovechan las oportunidades y se emboscan para sembrar disturbios, divisiones y conflictos entre cristianos y musulmanes. También contamos con el Consejo de los Musulmanes Sabios, presidido por el jeque de Al-Azhar, que envía delegaciones de paz a las diversas capitales del mundo y desempeña una actividad importante en favor de la paz y de dar a conocer el Islam verdadero. Hace aproximadamente un año dimos una conferencia en Florencia, aquí en Italia, sobre el tema Oriente y Occidente, es decir sobre «La colaboración entre Oriente y Occidente.» También recibimos en Al-Azhar a los imanes de mezquitas europeas, como parte de un programa de dos meses de duración. para proporcionar formación al diálogo, revelar los conceptos erróneos y tratar de la integración de los musulmanes en sus sociedades y en las naciones europeas para que constituyan un recurso para la seguridad, la riqueza y la fuerza de esos países.

Oriente Medio está sujeto a grandes dificultades. ¿Qué mensaje quiere darnos  al respecto en ocasión de su visita al Vaticano?

Es verdad.  Vengo de Oriente Medio donde vivo y sufro, junto con los demás, las consecuencias de los ríos de sangre y de cadáveres y no existe una causa lógica para esta catástrofe que vivimos día y noche. Ciertamente,  hay motivaciones internas y externas cuya convergencia ha inflamado estas guerras. Hoy estoy en el corazón de Europa y me gustaría aprovechar mi presencia en esta institución tan grande para los católicos –  el Vaticano – para  lanzar  un llamamiento al mundo entero para que se una y cierre filas para enfrentarse al terrorismo  y acabar con él  porque creo que si el fenómeno del terrorismo se descuida, no pagarán el precio solo los orientales, sino que tanto los orientales como los occidentales- como hemos visto-  sufrirán sus consecuencias. Por lo tanto, este es mi llamamiento al mundo y a los hombres libres del mundo: Pónganse de acuerdo inmediatamente e intervengan para acabar con la ríada de sangre. Permítame añadir unas palabras: Sí, el terrorismo existe, pero el Islam no tiene nada que ver con ese terrorismo y esto se aplica a los ulemas musulmanes y a los cristianos y musulmanes de Oriente. Y aquellos que asesinan a los musulmanes, y también a los cristianos, no han entendido los textos del Islam, sea intencionalmente o por negligencia. Al-Azhar convocó hace un año una Conferencia General de los ulemas musulmanes, suníes y chiíes, a la que fueron invitados los jefes de las Iglesias Orientales, de diferentes religiones y confesiones, e incluso los yazidís enviaron un representante a ese evento  celebrado bajo los auspicios de al-Azhar. Y entre los puntos más salientes de la declaración conjunta se  afirmaba que el Islam y el Cristianismo no tienen nada que ver con aquellos que asesinan, y pedimos  a Occidente que no confundiera a este grupo desviado y errado  con los musulmanes y también afirmamos, musulmanes y  cristianos con una sola voz,  que somos los dueños de esta tierra, que somos compañeros y que cada uno de nosotros tiene derecho a esta tierra. Rechazamos la emigración forzada, la esclavitud y la compraventa de  mujeres en nombre del Islam. Aquí me gustaría decir que la cuestión no debe presentarse como una persecución contra los cristianos en Oriente;  al contrario, hay más víctimas musulmanas que cristianas, y todos juntos sufrimos esta catástrofe. En resumen, me gustaría concluir esta cuestión diciendo que no podemos culpar a las religiones a causa de las desviaciones de algunos de sus seguidores, ya que en todas las religiones hay una facción desvíada que ha levantado el estandarte de la  religión para matar en su nombre.

¿Quisiera añadir algo antes de concluir?

Renuevo mi agradecimiento sincero, mi aprecio y la esperanza – que llevaré conmigo – de trabajar juntos, cristianos y musulmanes, Al-Azhar y el Vaticano para levantar al ser humano donde quiera que esté, sea cual sea su religión y su credo, y salvarlo de la crisis de las guerras destructivas, de la pobreza, de la ignorancia y de las enfermedades.

(RC-RV)

 

 

(from Vatican Radio)