(RV).- El Papa Francisco recibió en la Sala Clementina del Palacio Apostólico del Vaticano, el segundo viernes de junio, en la Jornada de la santificación sacerdotal, a los más de ochenta Capellanes Católicos de la Aviación Civil y a los miembros de las Capellanías Aeroportuarias procedentes de veintitrés  países de los cinco continentes con motivo de la conclusión del Seminario Internacional organizado por el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes centrado sobre la Exhortación Apostólica  del Santo Padre Evangelii gaudium, la alegría del Evangelio, y la ayuda que se puede obtener para el ejercicios del ministerio pastoral de las Capellanías en los aeropuertos.

Tras agradecer las palabras que le había dirigido en nombre de los presentes el Cardenal Antonio Maria Vegliò, Presidente del Dicasterio organizador, el Santo Padre destacó que durante sus jornadas de estudio, reflexionaron acerca de cómo acoger las indicaciones de su Exhortación Apostólica  en su apostolado específico a partir del testimonio, para ayudar a las personas a que abran su corazón y su vida a Cristo. Porque como les dijo el Pontífice: «La solicitud pastoral en el ámbito de la aviación civil está dirigida a todos aquellos que, de diferentes maneras, pertenecen a la comunidad civil, independientemente de su nacionalidad, su credo religioso o su cultura, con especial atención a quienes entre ellos son más pobres, o padecen sufrimientos o están marginados».

El Papa Bergoglio puso de manifiesto que el aeropuerto es un lugar de encuentro de tantas personas, que viajan por motivos de trabajo, turismo y otras necesidades, donde transitan emigrantes y refugiados, niños y ancianos, y personas que tienen necesidad de cuidados especiales. Donde también, añadió, están quienes trabajan allí cada día con sus propias situaciones personales y profesionales, sin contar el preocupante número de pasajeros indocumentados, que con frecuencia son personas refugiadas o que piden asilo político, y que se encuentran detenidas en los locales aeroportuarios por breves o largos períodos y, a veces, sin una asistencia humana y espiritual adecuada.

A veces – dijo el Santo Padre –  pueden verificarse situaciones trágicas, a causa, por ejemplo, de accidentes o secuestros, con consecuencias serias para la incolumidad y el estado psicológico de las personas. De ahí que haya recordado que «también en estas circunstancias llaman o buscan al capellán cuantos tienen necesidad de consuelo y de palabras que los incentiven».

Por esta razón el Papa Francisco afirmó que también en los aeropuertos Cristo Buen Pastor quiere hacerse cargo de sus ovejas mediante los sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía, donde el encuentro con la infinita misericordia de Dios abre caminos impensados de evangelización. Y añadió que «en efecto, en nuestros días anunciar el Evangelio implica aliviar a las personas de las cargas que pesan sobre su corazón y su vida; significa proponer las palabras de Jesús como alternativa a las promesas del mundo que no dan la verdadera felicidad». Porque como dijo el Santo Padre, «hoy se ha vuelto más urgente redescubrir el rostro compasivo de Dios, y para esto será precioso el tiempo de gracia que nos ofrecerá el Año Santo de la Misericordia«.

«La capellanía aeroportuaria – dijo textualmente el Obispo de Roma –  está llamada a ser un lugar de unidad en la diversidad para todas las categorías de personas. Los aeropuertos parecen ciudades en las ciudades, donde múltiples realidades se entrelazan y se superponen. Como una gran ciudad, el aeropuerto es un ambiente cosmopolita, multiétnico y multirreligioso, y ustedes, capellanes y miembros de las capellanías, están inmersos en la vida de estas comunidades singulares; y, por tanto, es importante colaborar dócilmente y ponerse siempre en escucha del Espíritu Santo, que crea unidad en la diversidad (Cfr. Hch 2, 1-13).

El Papa se despidió de estos queridos hermanos y hermanas animándolos a trabajar a fin de que en estos especiales lugares «de frontera», que son los aeropuertos, haya espacio para encontrar y poner en práctica el amor y el diálogo  que alimentan la fraternidad entre las personas y preservan un clima social pacífico.

«Y rezo junto a ustedes al Señor para que su apostolado – les dijo – que participa en la misión universal de la Iglesia, sea eficaz proclamación de la Buena Nueva». Francisco los bendijo junto a sus comunidades invocando la protección de María, y «por favor – les pidió – no se olviden de rezar por mí».

(María Fernanda Bernasconi – RV).

(from Vatican Radio)