Ciudad del Vaticano, 21 de junio de 2015 (Vis).-Después de su multitudinario encuentro con el mundo del trabajo, el Papa se dirigió a pie a la catedral de San Juan Bautista, donde se custodia la Sacra Síndone, el sudario en que según la tradición fue envuelto el cuerpo de Cristo después de ser crucificado. Como escribe Roberto Gottardo, Presidente de la Comisión diocesana para la Síndone: »La Síndone es un lienzo, pero sobre todo una imagen… Esa imagen habla de Jesús, inmediatamente, antes de que la ciencia pueda dar su versión y antes de que la fe revele quien es Jesús. Todo esto no significa que la Sindone sea ciertamente la sábana que llevó José de Arimatea bajo la cruz pero ciertamente, quienes la ven recuerdan inmediatamente aquella historia». Durante la ostensión de la Síndone en 1998 san Juan Pablo II afirmaba: »La Síndone es también imagen del sufrimiento humano, esa experiencia que de diversas formas atraviesa la existencia de toda persona y nos permite reconocer en ese hombre a uno de nosotros».
Una vez en la catedral, el Pontífice se arrodilló ante el Santo Sudario, expuesto en el altar mayor, para meditar unos minutos, en presencia de los sacerdotes ancianos de la catedral y las religiosas de clausura. Terminada la meditación fue a la capilla donde reposan los restos del beato torinés Pier Giorgio Frassati (1901-1925). Poco después de las 10.00 salió del templo y se dirigió en papamóvil a la Plaza Vittorio, una de las más amplias de Europa, para celebrar ante decenas de miles de personas la Santa Misa y rezar el Ángelus.
»Las lecturas que hemos escuchado -dijo Francisco en su homilía- nos muestran cómo es este amor de Dios para con nosotros: Es un amor fiel, un amor que recrea todo, un amor estable y seguro…Es un amor que no defrauda, que no cesa. Jesús encarna este amor, es su Testigo. No se cansa nunca de querernos,de soportarnos, de perdonarnos, y así nos lleva por el camino de la vida, de acuerdo con la promesa que hizo a sus discípulos: «Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo…Jesús permanece fiel, aún cuando nos equivocamos, y nos espera para perdonarnos: Él es el rostro del Padre misericordioso. Este es el amor fiel».
»El segundo aspecto: el amor de Dios re-crea todo, es decir, hace nuevas todas las cosas….Reconocer nuestros límites y debilidades, es la puerta que abre al perdón de Jesús, a su amor que puede renovarnos en el profundo, que nos puede re-crear. La salvación puede entrar en el corazón cuando nos abrimos a la verdad y reconocemos nuestros errores, nuestros pecados; es entonces cuando sentimos a Aquel que no vino para los sanos, sino para los enfermos, no para el justo, sino para los pecadores.. La señal de que nos hemos vuelto nuevos y hemos sido transformados por el amor de Dios es saberse despojar de las vestimentas corroídas y viejas de los rencores y las enemistades para vestirnos con la túnica limpia de la mansedumbre, de la benevolencia del servicio a los demás, de la paz de corazón, propia de los hijos de Dios. El amor de Dios es estable y seguro… como Jesús manifiesta en el milagro relatado en el Evangelio, cuando amaina la tormenta… Frente al hombre que grita: «No aguanto más», el Señor sale al encuentro, ofrece la roca de su amor, a la que todos pueden aferrarse seguros de no caer.
»Podemos preguntarnos si hoy estamos firmes sobre esta roca que es el amor de Dios. Cómo vivimos el amor fiel de Dios hacia nosotros. Siempre existe el riesgo de olvidar el amor grande que el Señor nos ha mostrado. También nosotros, los cristianos, corremos el riesgo de dejarnos paralizar por el miedo al futuro y buscar la seguridad en las cosas que pasan, o en un modelo de sociedad cerrada que tiende a excluir en lugar de incluir’.
¡Que el Espíritu Santo nos ayude a ser siempre conscientes de este amor «rocoso» que nos hace estables y fuertes en los sufrimientos grandes o pequeños, nos permite no encerrarnos en medio de las dificultades, para enfrentar la vida con valor y mirar hacia el futuro con esperanza! Como entonces en el lago de Galilea, también hoy en en el mar de nuestra existencia es Jesús quien vence las fuerzas del mal y las amenazas de la desesperación. La paz que Él nos da es para todos; también para los muchos hermanos y hermanas que huyen de guerras y persecuciones en busca de paz y libertad».
Finalizada la Santa Misa y antes de rezar el Ángelus, el Papa recordó que la Síndone, que cada año atrae a millones de peregrinos a Turín, era el icono del amor de Jesús. »La Síndone -afirmó- atrae hacia el rostro y el cuerpo roto de Jesús y, al mismo tiempo, empuja hacia el rostro de cada persona que sufre y es injustamente perseguida. Nos empuja en la misma dirección del don del amor de Jesús. «El amor de Cristo nos apremia»:. Estas palabras de San Pablo fueron el lema de San José Benito Cottolengo».
»Recordando el celo apostólico de muchos sacerdotes santos de esta tierra, de Don Bosco, de quien recordamos el bicentenario de su nacimiento, saludo con gratitud a los sacerdotes y religiosos. Os dedicáis con fuerza al trabajo pastoral y estáis cerca de la gente y de sus problemas. Os animo a seguir vuestro ministerio con alegría, siempre centrándoos en lo que es esencial para anunciar el Evangelio. Y mientras os doy las gracias a vosotros, hermanos en el episcopado de Piamonte y Valle de Aosta, por vuestra presencia, os insto a estar cerca de vuestros sacerdotes con afecto paterno y cercanía calurosa
A la Virgen Santa encomiendo esta ciudad y su territorio y los que viven allí, para que vivan en la justicia, la paz y la fraternidad. En particular, encomiendo a las familias, a los jóvenes,a los ancianos,a los presos y a todos los que sufren, con un pensamiento especial para los enfermos de leucemia hoy, Día Nacional contra la leucemia, el linfoma y el mieloma. María Consolata, reina de Turín y Piamonte, haga firme vuestra fe, segura vuestra esperanza y fecunda vuestra caridad, para ser «sal y luz» de esta bendita tierra, de la cual soy nieto».
Después de la oración mariana, el Papa se desplazó en automóvil al arzobispado, saludado a su paso por los Militares de la Escuela de Formación, donde almorzó con los detenidos de la cárcel de menores »Ferrante-Aporti», algunos inmigrantes y diversas personas sin domicilio fijo.