(RV).- En la primera Audiencia General después del periodo de pausa estiva, que coincide con la Dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor, el Papa Francisco reflexionó ante los miles de peregrinos sobre la importancia de la familia y sobre la situación de los vínculos matrimoniales rotos y la atención pastoral que merecen estos fieles.   

El Papa Francisco saludó a los peregrinos de diferentes lenguas y les dio la bienvenida a la tumba de los Apóstoles Pedro y Pablo, y espera que este hecho les confirme en el amor de Cristo, y les haga sus testigos, especialmente a las familias que están lejos de la Iglesia. Y recordando la memoria litúrgica de la Dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor, donde se venera al icono de la Salus Populi Romani, -muy querida por el pueblo romano- pidió que invocáramos a la Madre de Dios en momentos de sufrimiento, y así se lo pidió también a los enfermos de la ‘Angeli della Libertà’ de Siracusa, y a los recién casados para que la tomen como modelo.

También dedicó un saludo a los fieles polacos y a la congregación de Santa Elisabetta, a todas las personas consagradas que aprovechan el tiempo de las vacaciones para hacer retiros espirituales, profundizando en su unión con Dios y con la Iglesia.

Después de las palabras en portugués se dirigió a los fieles de esta lengua y les dio la bienvenida a los monaguillos y scouts de Portugal y Brasil, y les pidió renovar su empeño para que sus comunidades sean siempre lugares más agradables.  

Así mismo, envió un saludo a los peregrinos de lengua árabe, en particular a los venidos de Oriente Medio, y les recordó que todos estamos llamados a imitar al Buen Pastor, el cual conoce a cada una de sus ovejas, y no excluye a ninguna de su infinito amor.

(MZ-RV)

 

(from Vatican Radio)