(RV).- Un viaje marcado por la construcción de puentes, en un clima renovado de escucha y diálogo. A su regreso de Rusia, el Cardenal Secretario de Estado de Su Santidad, Pietro Parolin concedió una entrevista exclusiva a los medios de la Secretaría para la Comunicación.

La entrevista la realizó Alessandro Gisotti, que en primer lugar, ante la comprensible gran expectativa sobre este viaje, le preguntó con cuáles sentimientos regresó al Vaticano:

«Creo que el balance de este viaje, es un balance sustancialmente positivo. Por lo que, naturalmente mis sentimientos son sentimientos de gratitud al Señor, por haberme acompañado durante estos días. Pudimos realizar el programa establecido, manteniendo los encuentros previstos. Y tengo que decir que estos encuentros – tanto con las autoridades civiles, con el presidente Putin y con el ministro de exteriores Lavrov, así como con la jerarquía de la Iglesia Ortodoxa, con el Patriarca Kirill y con el Metropolita Hilario – se caracterizaron por un clima de cordialidad, un clima de escucha, un clima de respeto.

Yo diría que han sido encuentros significativos y también encuentros constructivos, me parece que hay que destacar esta definición: han sido encuentros constructivos. Naturalmente también el encuentro con la comunidad católica. Sobre todo gracias a la conversación y al diálogo que tuvimos con los Obispos en la Nunciatura fue posible conocer más de cerca la realidad, la vida, la realidad de la comunidad católica en Rusia.  Cuáles son sus alegrías, sus esperanzas, digamos también los desafíos y las dificultades que tiene que afrontar y estas últimas nos fue posible también presentarlas, exponerlas en parte a las autoridades. Por citar una, cito el tema de la restitución de algunas iglesias, que habían sido confiscadas por el régimen comunista, de las que todavía no se ha procedido a su restitución, ante la necesidad de la comunidad católica de tener lugares de culto adecuados.

Por lo que, diría finalmente, que ha sido un viaje útil, ha sido un viaje interesante y ha sido un viaje constructivo».

El Card. Parolin respondió también a la pregunta de si «ya tuvo la oportunidad de hablar con el Santo Padre y si podía compartir lo que se dijeron»:

«Sí, naturalmente, en cuanto regresé conversé con el Santo Padre y le presenté un informe sintético tanto de los contenidos como de los resultados del viaje. Naturalmente le transmití los saludos que me encomendaron en todos los encuentros. Desde el afecto y la cercanía de la comunidad católica a los deferentes saludos de las autoridades. Recuerdo que el presidente Putin – creo que se grabó también en la parte pública del encuentro – ha subrayado precisamente el recuerdo vivo que guarda de sus encuentros con el Papa Francisco, en 2013 y en 2015.  Y el saludo fraterno también del Patriarca Kirill.

Naturalmente, el Papa está complacido por estas impresiones, por estos resultados positivos que le transmití. El Papa, como sabemos – lo ha repetido también en esta circunstancia – está muy atento, muy atento a todas las ocasiones de diálogo, que pueda haber, está muy atento a valorizar todas las ocasiones de diálogo que hay y está muy contento cuando se dan pasos adelante en esta dirección».

Segunda parte



En la entrevista exclusiva que el Cardenal Secretario de Estado de Su Santidad, Pietro Parolin concedió a los medios de la Secretaría para la Comunicación a su regreso de Rusia, Alessandro Gisotti, le preguntó también cuáles fueron los principales temas que afrontó en el encuentro con el Patriarca Kirill:

«Diría, que fundamentalmente nos detuvimos sobre este nuevo clima, esta nueva atmósfera que reina en las relaciones entre la Iglesia Ortodoxa rusa y la Iglesia católica; este nuevo clima, esta nueva atmósfera que se ha instaurado en los últimos años y que naturalmente ha tenido un momento especialmente significativo y de gran aceleración, también gracias al encuentro en La Habana entre el Patriarca y el Papa, al que luego sucedió este acontecimiento. Verdaderamente, he notado de parte de los interlocutores ortodoxos cómo han quedado impactados por esta experiencia de la visita de las reliquias de San Nicolás de Bari a Moscú y San Petersburgo, en el sentido del gran impacto que causó la fe y la religiosidad del pueblo. Se subrayó también cómo muchos rusos que pertenecen a la tradición ortodoxa, pero que no frecuentan, los que no practican, en esta ocasión se acercaron a la Iglesia. Ha sido verdaderamente un evento grandioso, tanto en lo que se refiere a las dimensiones – se habla de dos millones y medio de fieles, que visitaron las reliquias – como por el impacto de fe y de espiritualidad que este acontecimiento produjo. Luego, pasamos revista a los pasos cumplidos y los que serán, que deberán ser, los pasos futuros.

Me parece que de parte de ellos – así como naturalmente de parte nuestra – no se quieran acabar las potencialidades que esta nueva fase ha abierto, y, naturalmente la colaboración puede darse en varios ámbitos, varios niveles: desde la colaboración cultural – la académica – a la humanitaria…Se insistió mucho sobre este punto, que las dos Iglesias ante tantas situaciones de conflicto que existen en el mundo, pueden ejercer verdaderamente una obra humanitaria incisiva y eficaz.

Se tocaron también – con respeto y al mismo tiempo con franqueza – temas algo espinosos, en las relaciones entre las dos Iglesias; pero, se ha intentado dar – al menos según mi parecer, según lo que percibí – un sentido más bien positivo, es decir explorar caminos compartidos para afrontar y para intentar encaminar soluciones para estos problemas. Y, naturalmente, también estos caminos compartidos, estas propuestas concretas que emergieron deberán ser verificadas y posiblemente implementadas, después de un adecuado discernimiento y profundización».

Entre los temas más sensibles, la cuestión ucraniana es uno de los más delicados, en las relaciones entre la Santa Sede y Rusia. El mismo  Card. Parolin visitó Ucrania hace un año. Alessandro Gisotti le preguntó si hay novedades:

«Novedades, por lo menos por ahora, no hay… quizá sea prematuro pensar en alguna novedad. El Señor – esperamos – hará brotar y fructificar las semillas de bien que intentamos sembrar. Pero, como se sabe, la cuestión ucraniana es una de las cuestiones e gran preocupación para la Santa Sede: el Papa se ha pronunciado varias veces sobre el tema… Es obvio que no podía dejar de tratarse este tema, no podía ser olvidado. 

Diría, sobre todo, en el sentido de intentar ver y sopesar algunos pasos concretos que se pudieran cumplir hacia una solución duradera y justa del conflicto, dentro de los instrumentos disponibles actualmente, que son prácticamente los Acuerdos alcanzados entre las dos partes.

También es sabido que la Santa Sede ha insistido sobre todo en los aspectos humanitarios a partir de la gran iniciativa del Papa por Ucrania. En este sentido, por ejemplo, uno de los temas es el de la liberación de los prisioneros: éste es uno de los temas de lo ‘humanitario’ que podrían ser realmente importantes para volver a dar un impulso a todo el proceso, también político, para salir de esta situación de estancamiento y hacer avanzar – por ejemplo – también el tema de la tregua, el tema del cese del fuego, el tema de las condiciones de seguridad sobre el territorio, el tema, asimismo, de las condiciones políticas para poder hacer progresos en la solución global.

Esperamos, precisamente, que algo pueda ayudar para caminar en la dirección justa, teniendo en cuenta – cuando hablamos de situaciones, de cuestiones humanitarias – que estamos hablando de la gente y estamos hablando de sufrimiento. Y creo que todos deberían pensar en ello para intentar hacer un esfuerzo más para ir en la dirección justa». 

(CdM – RV)

 

 

(from Vatican Radio)