(RV).- El 26 de agosto, en la Solemnidad de San Segundo, Monseñor Antonio Suetta, Obispo de Ventimiglia-San Remo hizo pública la carta que el Santo Padre envió a su comunidad diocesana en respuesta a la que el prelado le había hecho llegar recientemente para informarlo acerca de la difícil situación de esa localidad italiana, a causa de la presencia de numerosos emigrantes  y prófugos que esperan cruzar la cercana frontera ítalo-francesa.

El Papa Bergoglio afirma que está cercano espiritualmente, con su afecto y oración, tanto a Monseñor Suetta como a la entera diócesis y a cuantos se ocupan de salir al encuentro de las necesidades de esta gente «que escapa de la guerra y de la violencia, en busca de esperanza y de un futuro de paz».

Después de agradecer los esfuerzos que su comunidad diocesana está realizando «con admirable caridad evangélica, disponiendo recursos humanos, logísticos y económicos» para sostener a estos hermanos y hermanas nuestros «que viven un inmenso drama», el Pontífice anima a todo el entramado social, laicos y consagrados, «a proseguir en el generoso empeño de la acogida y de la solidaridad», para ser cada vez más «una Iglesia en salida», anunciadora gozosa del Evangelio de la Misericordia y testigo de esperanza.

Al renovar su sincero aprecio por el celo con el que Monseñor Suetta guía a su comunidad, en su carta – fechada en la Ciudad del Vaticano el pasado 17 de agosto – el Papa le asegura su recuerdo en la oración por todas las necesidades de la querida Iglesia de Ventimiglia-San Remo y mientras pide que se rece por él, Francisco envía a todos los fieles su Bendición Apostólica.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

(from Vatican Radio)