“Ir a la beatificación es ya un milagro: ¡nos tocó un viaje de avión en una rifa!”


El hecho de que mi marido Paul y yo podamos ir a la beatificación se puede calificar de milagro. Compré un ticket en una rifa para ganar 500 dólares para realizar un viaje de avión a cualquier lugar del mundo. Para mi marido y para mí viajar es un lujo. Empecé a rezarle a don Álvaro antes de comprar el boleto y le dije que si ganaba la rifa esto significaría que Dios nos quería en la beatificación. Cuando oí que había tocado nuestro número llamé a mi marido con gran alegría y le dije: “¡Vamos a la beatificación!”.

“Viviremos el gozo inexplicable de estar con gente de todo el mundo que comparte la misma devoción a este santo sacerdote”

Paul y yo llevamos casados 34 años y nunca hemos hecho juntos un viaje de estas características. Lo haremos con mi hermana María y su marido Mario. Iremos tanto a Madrid como a Roma. No tenemos ninguna expectativa del viaje, salvo vivir la experiencia y saborear cada momento. Viviremos el gozo inexplicable de estar con gente de todo el mundo que comparte la misma devoción a este santo sacerdote. Estaremos juntos para dar gracias a Dios por habernos dado a don Álvaro, que es “un ejemplar pastor en el servicio a la Iglesia y el más fiel sucesor de San Josemaría”.

Conocí la Obra en 1991, y le escribí una carta a don Álvaro para contarle mi implicación política en el movimiento pro-vida. Un par de meses más tarde recibí una respuesta suya. Me hizo saber que entendía la importancia del movimiento pro vida y me dijo que estaba rezando por mí.

Don Álvaro me sirve como motivación para perseverar como instrumento de Dios en el trabajo. Así no pierdo el coraje y me esfuerzo por tener la misma fe y confianza, sabiendo que con Dios todo es posible. Además, ha probado ser un gran intercesor para mis intenciones y a través suya me envía muchos milagros; los más cercanos a mi corazón son dos milagros grandes cuando en dos ocasiones me encontré en situaciones sin esperanza. Fueron años de intensa oración.