La preocupación del Papa Francisco por la familia está presente en muchos de sus discursos: «Cuando nos preocupamos por nuestras familias y sus necesidades, cuando entendemos sus problemas y esperanzas, (…) cuando sostienen la familia, sus esfuerzos repercuten no sólo en beneficio de la Iglesia; también ayudan a la entera sociedad«[1].

En 1968, un grupo de matrimonios comenzaron, alentados por San Josemaría, a reunirse para buscar soluciones a su vida familiar, para aprender a educar. Lo hicieron estudiando, investigando y pusieron en marcha algo tan innovador como aplicar a las relaciones familiares el Método del Caso que utilizan las escuelas de negocios. A día de hoy, este modelo se ha extendido por más de 60 países de los 5 continentes, y ha resultado ser altamente eficaz para muchas familias

En 1968, un grupo de matrimonios comenzaron, alentados por San Josemaría, a reunirse para buscar soluciones a su vida familiar, para aprender a educar

Los pioneros de la orientación familiar en algunos países de Europa del Este pasaron, este verano, unos días juntos en Huesca, al lado del Santuario de Torreciudad, para aprender e intercambiar experiencias. Lo explica Josemaría Postigo -moderador de la Asociación FERT de Cataluña– que es de Segovia pero vive en Barcelona, y ha sido el encargado de organizar y facilitar estas jornadas.

¿De dónde vienen estas familias?

Son familias del centro y este de Europa a las que hemos conocido en los Cursos de Orientación Familiar que, llevamos impartiendo en sus respectivos países en los últimos años. Todos ellos quedaron entusiasmados con el potencial del proyecto y han sido los pioneros de su puesta en marcha en Croacia, Lituania, Rusia, etc.

Los pioneros de la orientación familiar en algunos países de Europa del Este pasaron, este verano, unos días al lado del Santuario de Torreciudad, para aprender e intercambiar experiencias

¿De dónde surge la idea de tener un encuentro como el de este verano?

Para impartir estos cursos es necesario «actualizarse» constantemente, en esto somos muy exigentes nuestros coordinadores deben estar al día y ser innovadores en educación, pero las distancias hacen difícil que podamos viajar con regularidad a cada uno de esos países. Por eso se nos ocurrió la posibilidad de convocarlos a todos a la vez y aprovechamos para hacerlo aquí, en Torreciudad.

¿Por qué en Torreciudad?

Porque es un entorno precioso y muy favorable, lleno de niños y padres con ilusión por vivir un verano donde prime la vida familiar. Hay posibilidad de hacer deporte, montaña y muchas actividades sanas y participativas para pequeños y grandes.

Estas familias, venidas de Rusia, Lituania, Bielorrusia y Croacia, han pasado muchos años bajo el yugo del comunismo. Han sufrido mucho porque durante esos años la familia fue muy atacada

Entre países tan distintos, ¿no es difícil encontrar puntos de vista comunes?

Las personas, los matrimonios, las familias, los hijos, ¡todos! tenemos los mismos problemas. Salvando algunas diferencias culturales, un bebé llora igual en Hong Kong que en Barcelona; un adolescente tiene tanta ilusión por comerse el mundo en Nueva York como en Johannesburgo.

Estas familias, venidas de Rusia, Lituania, Bielorrusia y Croacia, han pasado muchos años bajo el yugo del comunismo. Han sufrido mucho porque durante esos años la familia fue muy atacada pero, a la vez, en ella encontraron su fuerza. Son personas admirables, incluso te diría que mucho más ejemplares que nosotros los de occidente que quizá hemos perdido la capacidad de luchar por una educación mejor para nuestros hijos porque somos más cómodos.

¿Qué quieres que se lleven consigo a la vuelta?

Que vean que no están solos con sus problemas. Que los matrimonios aprendan cómo quererse más y mejor, aunque a veces no sea fácil.


[1] Discurso dirigido a los obispos de Sri Lanka, el 5 de mayo del 2014.