(RV).- En el día – 12 de noviembre – en que  la Familia Guaneliana celebra a su patrona Santa María Madre de la Divina Providencia, el Papa Francisco recibió con gran alegría a unos cinco mil miembros de la Obra, que desarrolla su importante y apreciado apostolado en numerosos países del mundo, fundada por San Luis Guanella, cuyo centenario de fallecimiento acaban de conmemorar.

«Vuestra familia surgió en la confianza del Padre, bajo la mirada de Jesús y en las manos maternas de María», recordó el Papa con su profunda gratitud por el bien que hacen, por acogerlo a él también en la Familia Guaneliana y exhortándolos a perseverar en confiar, mirar y apresurarse.

Confiar en la Divina Providencia. Reflexionando sobre el primero de estos tres verbos, hizo hincapié en el amor concreto y providente del Padre, como muestra la vida de Don Guanella, para él no era una ‘poesía’, sino una realidad: Dios nos cuida y quiere que confiemos en él, sin caer en la tentación del desaliento:

«Él nos ama más de lo que nosotros nos amamos a nosotros mismos y sabe cuál es nuestro verdadero bien. Por ello, desea que en nuestra vida seamos lo que somos en el momento del Bautismo: sus hijos amados, capaces de vencer el miedo y de no caer en el lamento, porque el Padre nos cuida».

Mirar con los ojos y el corazón de Jesús, para que no falte la caridad en nuestro mundo señaló el Papa en el segundo verbo:

«En el mundo no faltan nunca los problemas y nuestro tiempo conoce lamentablemente nuevas pobrezas e injusticia. Pero la carestía más grande es la de la caridad: sobre todo, se necesitan  personas con ojos renovados por el amor  y miradas que infundan esperanza».

Y apresurarse como la Madre de Dios, pues los pobres y los que sufren no pueden esperar:

«La Virgen se apresuró para ayudar a su prima Isabel. Escuchemos también nosotros la invitación del Espíritu a salir enseguida al encuentro del que necesita nuestro cuidado y afecto, porque como enseñaba San Luis ‘un corazón cristiano que cree y que siente no puede pasar delante de las indigencias del pobre sin socorrerlo».

(CdM – RV)

 

(from Vatican Radio)