(RV) .- Se llevó a cabo en la Universidad Pontificia Salesiana el Congreso «Volver a pensar la Comunicación. La teoría, las técnicas, la didáctica».  Nuestro Director General, p. Federico Lombardi, impartió una Lectio magistralis en ocasión del Doctorado Honoris Causa recibido por sus 25 años al servicio de las comunicaciones sociales.

En su extenso discurso a los profesores y estudiosos especialistas de la materia, p. Lombardi quiso dejar 10 mensajes.

«Comunicar para unir». Siguiendo la enseñanza de los romanos pontífices que han siempre y en toda ocasión hablado de la paz, «usar la comunicación para la paz,  – dijo p. Lombardi – sea para anunciarla que para hacer comprender la dificultad y la complejidad de su construcción, y también para acompañar y sostener a los operadores de paz, para educar en la paz, para hacerla traspasar en las actitudes cotidianas a través del tono de la voz, de la actitud de diálogo o también de las imágenes».

A partir de su experiencia en Radio Vaticana, en su multiplicidad de lenguas y culturas, el Director de la Emisora dejó su segundo mensaje: «comprender y conservar el valor de la variedad de las culturas, que se expresa de modo eminente en la variedad lingüística», porque la comunicación para  la Iglesia y para los pueblos debe acompañar su vida y su situación histórica, es necesario interpretar sus expectativas y sus necesidades. Y a esto se une inmediatamente el tercer mensaje: la atención a las minorías y a las regiones pobres de posibilidades técnicas y económicas, «recuérdate de los pobres, también como comunicador».

No todos tienen el coraje para resistir en situaciones de impopularidad, pero «si se tiene la conciencia limpia y se busca objetivamente la verdad, se puede resistir a cualquier situación», su cuarto mensaje.

Ante los inmensos desafíos, la unión y la motivación fuerte de un grupo puede permitir afrontar empresas que pueden parecernos superiores a nuestras fuerzas: «el servicio de la Iglesia y de un Papa amado puede dar la motivación para hacer juntos, como comunidad, grandes empresas también en la comunicación».

La reflexión más profunda a la que p. Lombardi aludió tuvo que ver con los últimos años del pontificado de Papa Juan Pablo II y más precisamente, con el amor. «Estoy convencido  – dijo – que no hubiera sido posible seguir con la cámara de televisión y dar al mundo la imagen del Papa sufriente, con la verdad y junto con la discreción y el respeto debido al enfermo, si las cámaras no hubieran sido guiadas instintivamente por un grande amor hacia la persona filmada. «El ojo guiado por la inteligencia y tal vez, aún más, por el corazón». De ahí el sexto mensaje: «para comprender y comunicar verdaderamente el mensaje más profundo que una persona quiere darnos, es necesario amarla, amarla mucho».

Refiriéndose a su experiencia en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, p. Lombardi explicó que el estar en primera línea al frente de la comunicación, la presión mediática debida a la continua demanda de respuestas, permite y exige sentirse implicados en un modo muy profundo, por eso «estar listos, en solidaridad con la comunidad de la Iglesia, a pagar el precio a menudo doloroso del crecimiento en la verdad».

La Oficina de prensa, expresó su Director, «ha sido para mí un lugar crucial en el cual experimentar concretamente el crecer de la demanda de transparencia del funcionamiento de las instituciones, que es la demanda general en el mundo de hoy, pero también dirigida específicamente a la Iglesia e instituciones vaticanas». Entonces, el octavo mensaje: «debemos considerar normal, cada vez más, el saber rendir cuentas honestamente de las cuestiones administrativas y judiciales de nuestras instituciones porque forma parte de la credibilidad de la Iglesia».

Reflexionando sobre uno de los eventos más recientes, precisamente sobre el Sínodo sobre la Familia del pasado mes de octubre, el Director de Radio Vaticana y de la Oficina de Prensa de la Santa Sede explicó que en un evento de este tipo, la relación entre lo que sucede al interno de la Asamblea y su dinámica interna y lo que es conocido y dicho en el exterior de la misma es siempre complejo y delicado, por lo que «vivir y  custodiar la naturaleza específica del ser Iglesia en camino, y dar cuentas de modo tal que esto pueda ser compartido, pero no desnaturalizado» fue el noveno mensaje.

En resumen, concluyó p . Lombardi, «la misión de la Iglesia y la comunicación están estrechamente unidas por naturaleza desde sus orígenes». Por lo que «deben estarlo también hoy en la vida del comunicador creyente». «Lo estoy viviendo con mucha intensidad en el curso de este pontificado – agregó – que ha logrado volver a poner en cuestión tantos aspectos de nuestra vida y de nuestro trabajo».

 

(GM – RV)

(from Vatican Radio)