Una versión muy personal

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Soy de Nueva Orleans: la cuna del jazz. Me llamo Daniel y tengo 27 años. Vivo en Madrid desde hace un año y poco. Vine a España para descubrir el flamenco. Y me encontré el flamenco. Y mucho más.

La guitarra me ha llevado muy lejos. Personalmente y profesionalmente. Entre otras muchas cosas, el camino hacia el flamenco me ha servido también para encontrar el Opus Dei. Los acordes de Dios son inescrutables. Me gustó estudiar la relación del flamenco y el jazz, ¡que la hay!: las cosas buenas nunca se repelen.

Estudio guitarra flamenca y toco con músicos de Madrid en algunos garitos de jazz de la ciudad. Compongo muchas cosas propias, como este Adeste fideles que se escucha de fondo. Mi próximo proyecto es formar un grupo en mi nueva ciudad.

Por situarme musicalmente hablando, te contaré que mis referencias en este mundo apasionante son guitarristas de jazz como Peter Bernstein y Bill Frisell; guitarristas flamencos como Paco de Lucía y Diego El Morao, cantautores de la tradición country americana y compositores de la música popular brasileña. Un mix universal del que saco una visión musical muy personal.

La música me acerca a la gente y a Dios

El camino de la música me ha acercado a la gente y a Dios. La música, la buena música, es una manera más de encontrar la belleza, el arte, pero también de bajar a la tierra, de entender al otro, de bucear en sus sentimientos, pasiones y problemas. Sí, la auténtica música acerca a Dios, y al hombre: por eso gusta a todos

Para mí, componer canciones es un trabajo y un descanso, un dolor y un placer: toda creación es bella y dolorosa.

Para estas navidades he preparado una versión del Adeste fideles que aúna parte de lo que soy. Los villancicos también pueden evolucionar: es importante que la música de contenido cristiano sea muy buena, moderna, muy profesional.

La música nos acerca al hombre. Cuando he ensayado con alguien, aunque haya sido sólo un par de horas, he salido conociéndoles mejor que a personas que quizás he conocido muchísimo tiempo más.

Belleza, arte, y verdad

He conocido a muchos músicos de todo el mundo, de todo tipo, personalidad y estilo. A todos nos une esa búsqueda de lo bello y esa sensibilidad en las cosas del interior. He encontrado siempre libros de temas espirituales y de filosofía moral en las casas de los músicos que he conocido.

Creo que muchos artistas contemplan lo espiritual porque tienen muy desarrollada la sensibilidad de lo invisible. Están acostumbrados a la búsqueda, que es a veces lucha, de cosas invisibles o escondidas.

El arte suele suponer encerrarte en una habitación durante horas para desarrollar tu habilidad y eso te hace self-aware. Te enseña mucho sobre ti mismo. ¡No te puedes escapar!

Sí. La búsqueda de la belleza y de la verdad siempre tiene premio. Te lo aconsejo.

Feliz Navidad. ¡Y buena música!

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