Al criticón: prudencia, caridad.

Siempre hay gente simpática y aquellos que se creen muy graciosos. Como siempre, los comentarios y burlas están de más si ofenden. La mejor broma es aquella con la que todos ríen, incluso el interpelado.

Disimulando:
Mira la vieja esa, ¡qué bigotes tiene!
Oye, que es mi madre.
Jo, ¡qué bien le quedan!