Los nigerianos prefirieron «inventarse» una civilización, para la que no estaban preparados, antes de dejarse manejar por sus «masters» coloniales. Inventarse, porque en África los poblados funcionan estupendamente; pero una ciudad como Lagos, con 20 millones de habitantes y siete semáforos, es un caos merecedor de récord Guinness.

En ese sentido, podemos decir que el soberbio siempre prefiere su excelencia (aunque sea mediocre) a la «bondad» de otros, simplemente porque es «suya».

Ahora lee una anécdota de pura soberbia, microrelato ilustrativo e interesante…

Un acto de humildad

Dios llamó al Diablo y le dio una última oportunidad.

– Practica un solo acto de humildad y podrás volver al cielo.

– No me interesa – repuso el Diablo -. En el Cielo yo no sería nadie.

Germán Sánchez Espeso (Pamplona, España, 1942)
Paraíso
Madrid, Emiliano Escolar Editor, 1981, pp. 41-42