Ministros y servidores de la Misericordia de Cristo, alienta el Papa a los diáconos



(RV).- Con su cordial bienvenida a una delegación del Centro Internacional del Diaconado, en el 50 aniversario de su fundación – el Papa Francisco destacó que «su visita tiene lugar en el Año Santo de la Misericordia: contexto espiritual que quiere renovar en nosotros la conciencia de la importancia de la misericordia en nuestra vida y nuestro ministerio».

«Ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros» (Jn 13,34). Con éste que es «el mandamiento nuevo» y «última voluntad de Jesús», que el mismo Señor encomendó a los Apóstoles, el Obispo de Roma, reiteró la importancia del diaconado en el servicio a los necesitados:

«Amándose los unos a los otros, los discípulos prosiguen la misión para la cual el Hijo de Dios ha venido al mundo. Y comprenden, ayudados por el Espíritu Santo que este mandamiento implica el servicio a los hermanos y a las hermanas. Para poder cuidar de forma concreta a las personas, con sus necesidades, los Apóstoles eligen a algunos ‘diáconos’, es decir servidores. Los diáconos manifiestan de modo particular el mandamiento de Jesús: imitar a Dios en el servicio a los demás, imitar a Dios que es amor y se inclina a servirnos. El modo de actuar de Dios, su paciencia, benevolencia, compasión y disponibilidad para hacernos mejores, debe distinguir también a todos los ministros: a los Obispos como sucesores de los Apóstoles, a los sacerdotes, a sus colaboradores y – en lo concreto ‘servir las mesas’ (Hch 6,2) a los diáconos. Precisamente los diáconos son el rostro de la Iglesia en la vida cotidiana, de una comunidad que vive y camina en medio de la gente y donde no es más grande el que manda, sino el que sirve (cfr. Lc 22,26)».

Asegurándoles que los acompaña con su bendición y oración, el Papa deseó a los queridos diáconos que su peregrinación jubilar a Roma sea «una experiencia intensa de la misericordia de Dios y los ayude a crecer en su vocación de ministros de Cristo». Y que «el Señor los sostenga en su servicio y los haga alcanzar una fe cada vez más grande en su amor, para vivirlo con alegría y entrega».

(CdM – RV)

(from Vatican Radio)