El Papa Francisco ante el drama de la trata de personas



(RV).- La trata de personas es una cuestión que preocupa mucho al Papa Francisco. En diversas ocasiones durante su Pontificado ha abordado el tema para concientizar sobre este drama y animar a la Iglesia para que acompañe a las personas víctimas de este sufrimiento.

En el día en que la Iglesia celebra al jesuita San Pedro Claver misionero incansable a favor de los esclavos, enfermos y moribundos, en Radio Vaticano recordamos algunas de las palabras que el Obispo de Roma pronunció en la Cumbre de jueces y magistrados que se realizó en la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales contra la trata y todas las nuevas formas de esclavitud en julio de 2016.

“No cabe el adagio de la Ilustración, según el cual la Iglesia no debe meterse en política, la Iglesia debe meterse en la gran política porque -cito a Pablo VI– “la política es una de las formas más altas del amor, de la caridad”. Y la Iglesia también está llamada a ser fiel con las personas, aún más cuando se consideran las situaciones donde se tocan las llagas y el sufrimiento dramático, y en las cuales están implicados los valores, la ética, las ciencias sociales y la fe; situaciones en las cuales el testimonio de ustedes como personas y humanistas, unido a la competencia social propia, es particularmente apreciado”.

Tras citar las palabras del Papa Pablo VI, el Papa Francisco también recordó palabras del Papa emérito, Benedicto XVI:

“Como dijo mi predecesor Benedicto XVI, y lo he afirmado yo mismo en varias ocasiones, éstos son verdaderos crímenes de lesa humanidad que deben ser reconocidos como tales por todos los líderes religiosos, políticos y sociales, y plasmados en las leyes nacionales e internacionales”.

“No vale el viejo adagio: son cosas que existen desde que el mundo es mundo. Las víctimas pueden cambiar y, de hecho, sabemos que cambian de vida con la ayuda de los buenos jueces, de las personas que las asisten y de toda la sociedad. Sabemos que no pocas de esas personas son abogados o abogadas, políticos o políticas, escritores brillantes o bien tienen algún oficio exitoso para servir de modo válido al bien común. Sabemos cuán importante es que cada víctima se anime a hablar de su ser víctima como un pasado que superó valientemente siendo ahora un sobreviviente o, mejor dicho, una persona con calidad de vida, con dignidad recuperada y libertad asumida”.

Acompañamiento a las víctimas

La rehabilitación de las víctimas y su reinserción en la sociedad, siempre realmente posible, es el mayor bien que podemos hacer a ellas mismas, a la comunidad y a la paz social. Claro, es duro el trabajo, no termina con la sentencia, termina después procurando que haya un acompañamiento, un crecimiento, una reinserción, una rehabilitación de la víctima y del victimario”.

“Si hay algo que atraviesa las bienaventuranzas evangélicas y el protocolo del juicio divino con el que todos seremos juzgados -de Mateo 25- es el tema de la justicia: felices los que tienen hambre y sed de justicia, felices los que sufren por la justicia, felices los que lloran, felices los pacíficos, felices los operadores de paz, benditos de mi Padre los que tratan al más necesitado y pequeño de mis hermanos como a mí mismo”.

(Mercedes De La Torre – RV).

(from Vatican Radio)