Para ayudar a descubrir la vocación hay que ayudar a encontrar a Jesús

“Perseveren en ser cercanos, en salir, en sembrar la palabra con miradas de misericordia: fue la exhortación del Papa Francisco a los numerosos participantes en el Congreso internacional de Pastoral Vocacional, a quienes recibió en audiencia este viernes en la Sala Clementina.

Bajo el título ‘Lo miró con misericordia y lo eligió’ (Miserando atque eligendo) frase del Evangelio de Mateo y lema del Pontificado del Papa Francisco, el encuentro internacional ha reunido en estos días en Roma a casi 300 Cardenales, Obispos, sacerdotes, religiosas, religiosos y agentes pastorales que trabajan en la pastoral vocacional en el mundo.

Recordando la particularidad de la misión de Jesús que “sale a las calles, se pone en camino, y va al encuentro de los sufrimientos y de las esperanzas del pueblo”, el Papa centró su discurso en tres verbos que indican el dinamismo de toda pastoral vocacional: salir, ver y llamar.

En primer lugar, salir: porque la pastoral vocacional tiene necesidad de una Iglesia en movimiento, capaz de ampliar los propios confines pero con la medida ancha del corazón misericordioso de Dios”. El Pontífice instó a “salir de nuestras rigideces que nos hacen incapaces de comunicar la alegría del Evangelio, de las fórmulas estándares que resultan anacronistas y de análisis preconcebidos que encuadran la vida de las personas en fríos esquemas. Y luego la invitación a los pastores de la Iglesia, “principales responsables de las vocaciones cristianas y sacerdotales”, que también experimentaron el primer encuentro con Jesús, a que salgan y escuchen a los jóvenes y los ayuden a discernir y a orientar sus pasos. Porque “estamos llamados a ser pastores en medio del pueblo – recalcó- capaces de animar una pastoral del encuentro y de emplear tiempo en recibir y escuchar a todos, especialmente a los jóvenes”.

La pastoral vocacional tiene necesidad de una Iglesia en movimiento, capaz de ampliar los propios confines pero con la medida ancha del corazón misericordioso de Dios

Ver: “Cuando Jesús pasa por las calles se detiene y cruza la mirada del otro, sin prisa”, especificó el Obispo de Roma, recordando cómo hoy la velocidad y la prisa de la vida no dejan espacio al necesario silencio interior en donde “pueda resonar la llamada del Señor”. “Es posible correr este riesgo también en nuestras comunidades” – advirtió el Papa: pastores que por la prisa “corren el riesgo de caer en un vacío de activismo organizativo”. En cambio, “la vocación”, como indica el Evangelio – explicó – “inicia por una mirada de misericordia sobre mí”. “Es así que Jesús miró a Mateo”. Y así debe ser la mirada de cada pastor: “atenta, sin prisa, capaz de detenerse y de leer en profundidad y entrar en la vida del otro sin hacerlo sentir jamás ni amenazado ni juzgado”.

Nuestra mirada debe ser atenta, sin prisa, capaz de detenerse y de leer en profundidad y entrar en la vida del otro sin hacerlo sentir jamás ni amenazado ni juzgado

Tercera acción: llamar. “El verbo típico de la vocación cristiana”, afirmó Francisco. “Jesús no hace largos discursos”, explicó, porque su deseo es “poner a las personas en camino, y romper la ilusión de que se pueda vivir felizmente quedándose cómodamente sentados entre las propias seguridades”.

¡No tengan miedo de anunciar el Evangelio, de encontrar, de orientar la vida de los jóvenes!

“¡Este deseo de búsqueda, que habita en los más jóvenes, es el tesoro que el Señor pone en nuestras manos y que debemos cuidar, cultivar y hacer germinar!” recordó Obispo de Roma. ¡No tengan miedo de anunciar el Evangelio, de encontrar, de orientar la vida de los jóvenes!, prosiguió, alentándolos a no ser tímidos en el proponerles el camino de la vida sacerdotal, mostrándoles, sobre todo, con su testimonio que “es bello seguir al Señor y donarle la vida para siempre”.

Más información

Mensaje del Papa Francisco para la 53 Jornada Mundial de oración por las vocaciones.

Sínodo 2018: Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional.

Libro electrónico: El Papa Francisco en Polonia (JMJ Cracovia, 2016)