Un tsunami de movilidad social

Hace justo ahora 25 años. Sólo unos meses después de aquella visita de san Juan Pablo II al Valle de Chalco (México). ¿Se acuerdan? Los promotores de Meyalli recuerda sus palabras perfectamente: “No podemos vivir y dormir tranquilos mientras miles de hermanos nuestros, muy cerca de nosotros, carecen de lo más indispensable para llevar una vida digna”.

Develación de placa conmemorativa #25aniversario #Meyalli pic.twitter.com/af5KoYQ2ji
— Meyalli (@EducarMeyalli) 24 de octubre de 2016

Las palabras de san Juan Pablo II fueron una bomba para muchas conciencias.

Por eso, y por el empuje del beato Álvaro del Portillo, entonces prelado del Opus Dei, un grupo de padres entusiastas pusieron en marcha Meyalli, un colegio para niñas en uno de los territorios más pobres y con mayor concentración humana de todo México. 25 años después estamos ante un colegio que lleva siete años consecutivos siendo el primero en rendimiento escolar entre las escuelas de la zona.

Meyalli es un colegio para niñas en uno de los territorios más pobres y con mayor concentración humana de todo México. 25 años después estamos ante un colegio que lleva siete años consecutivos siendo el primero en rendimiento escolar entre las escuelas de la zona

Detrás del proyecto de Meyalli había una ilusión transformadora que hoy es una realidad con nombres de mujeres. El alto nivel académico, la formación doctrinal y la acción y responsabilidad social han sido señas de identidad de este centro mexicano en estas dos décadas y media.

Mujeres para el futuro

Para Meyalli es un orgullo profundo que muchas de sus antiguas alumnas sean hoy licenciadas universitarias y emprendedoras. Y que muchas de las familias que están y han estado cerca de este colegio formen hoy hogares más prósperos y más alegres, más cristianos, más dignos, con más futuro.

Algunas madres han podido completar allí la primaria y la secundaria

En este Valle de Chalco con sus cuatro millones de historias humanas, bastantes tristes y pobres, Meyalli ofrece un panorama de calidad para la formación de niñas, y de sus padres. Algunas madres han podido completar allí la primaria y la secundaria, porque ellas fueron niñas en un momento en que la educación no era una realidad transversal.

Meyalli, 25 años. Colegio, aulas, biblioteca, patios, canchas deportivas, áreas verdes, cocina, taller de mecanografía, laboratorios de computación… Y muchas historias de mujeres listas para desarrollar su talento, crecer como profesionales y ofrecer a su pueblo el fruto de una preparación que no ha nacido para quedarse sólo entre sus cuatro paredes.

Lo dice su directora. Meyalli, que es un vocablo náhuatl que significa “manantial”, es un tsunami de movilidad social.