Misa por Teodoro II- En la fiesta de san Marcos el Papa ofrece la celebración en Santa Marta por el patriarca copto

A pocas horas del
viaje en Egipto, el Papa Francisco ofreció «por mi hermano Teodoro II,
patriarca de Alejandría de los coptos», la misa celebrada en la capilla de la
Casa Santa Marta, el martes por la mañana 25 abril. «Hoy es san Marcos
evangelista, fundador de la Iglesia de Alejandría» dijo el Pontífice, pidiendo
también «la gracia que el Señor bendiga nuestras dos Iglesias con la abundancia
del Espíritu Santo».

Y precisamente
las palabras del Marcos «al final del Evangelio» (16, 15-20), propuestas por la
liturgia de hoy, fueron el hilo conductor de la meditación del Papa: «Id por
todo el mundo y proclamad la Buena Noticia a toda la creación». En este
mandato, explicó Francisco, «está la misión que Jesús da a los discípulos: la
misión de anunciar el Evangelio, de proclamar el Evangelio». Y «lo primero que
pide Jesús es ir, no permanecer en Jerusalén: “Id por todo el mundo y proclamad
la Buena Noticia a toda la creación”». Es una invitación a «salir, ir».

Por otro lado,
hizo notar el Papa, «el Evangelio es proclamado siempre en camino: nunca
sentados, siempre en camino, siempre». Salir, por tanto, parar ir «donde Jesús
no es conocido y donde Jesús es perseguido o donde Jesús es desfigurado, para
proclamar el verdadero Evangelio». Y «como hemos escuchado en el cántico del
aleluya, «nosotros anunciamos a Cristo crucificado, poder de Dios y y sabiduría
de Dios». Precisamente «este es el Cristo que Jesús nos manda a anunciar».

Así los
cristianos son llamados a «salir para anunciar, y también en esta salida va la
vida, se juega la vida del predicador: no es seguro, no hay seguro de vida para
los predicadores». Tanto que «si un predicador busca un seguro de vida, no
es un verdadero predicador del
Evangelio: no sale, permanece, seguro».

«Primero: ir,
salir» insistió el Pontífice. Porque «el Evangelio, el anuncio de Jesucristo,
se hace en salida, siempre; en camino, siempre». Y «tanto en camino físico como
en camino espiritual o en camino del sufrimiento: pensemos en el anuncio del
Evangelio que hacen tantos enfermos – ¡tantos enfermos! — que ofrecen los
dolores por la Iglesia, por los cristianos». Son personas que «siempre salen de
sí mismas».

Pero «¿cómo es el
estilo de este anuncio?» es la cuestión propuesta por Francisco. «San Pedro,
que fue precisamente el maestro de Marcos, es muy claro en la descripción de
este estilo: ¿cómo se anuncia el Evangelio?». He aquí su respuesta, propuesta
de nuevo en la primera lectura (1 Pedro 5, 5-14): «revestíos todos de humildad
en vuestras mutuas relaciones». Sí, explicó el Papa, «el Evangelio es anunciado
en humildad, porque el Hijo de Dios se ha humillado, se ha aniquilado: el
estilo de Dios es este, no hay otro». Y «el anuncio del Evangelio no es un
carnaval, una fiesta que es algo bellísimo, pero esto no es el anuncio del
Evangelio». Es necesaria «la humildad: el Evangelio no puede ser anunciado con
el poder humano, no puede ser anunciado con el espíritu de trepar e ir arriba,
¡no! ¡Esto no es el Evangelio!».

«Humildad» sobre
todo, como pide vivamente Pedro en la primera carta: «Revestíos todos de
humildad en vuestras mutuas relaciones». Y en seguida explica la razón de este
estilo: «Porque Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes». Y
«para anunciar el Evangelio es necesaria la gracia de Dios, y para recibir esta
gracia es necesaria la humildad: el estilo del anuncio es esta propuesta». Y
Pedro añade también estas palabras: «Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de
Dios, confiadle todas vuestras preocupaciones».

La humildad es
necesaria, afirmó el Pontífice, «precisamente porque nosotros llevamos adelante
un anuncio de humillación, de gloria pero a través de la humillación». Y «el
anuncio del Evangelio padece tentación: la tentación del poder, la tentación de
la soberbia, la tentación de la mundanidad, de tantas mundanidades que hay y nos llevan a predicar o a recitar».
Sí, explicó, «porque no es predicación un Evangelio aguado, sin fuerza un
Evangelio sin Cristo crucificado y resucitado». Precisamente «por esto Pedro
dice que hay que vigilar: “Vuestro adversario, el diablo, ronda como león
rugiente, buscando a quién devorar. Resistid firmes en la fe, sabiendo que
vuestros hermanos que están en el mundo soportan los mismos sufrimientos”».

«El anuncio del
Evangelio, si es verdad, padece la tentación» remarcó Francisco. «Si un
cristiano que dice que anuncia el Evangelio, con la palabra o con el
testimonio, nunca es tentado», puede estar «tranquilo» que el diablo no se
preocupa «y cuando el diablo no se preocupa es porque no le hacemos problemas,
porque estamos predicando algo que no sirve». He aquí porque «en la verdadera
predicación está siempre algo de tentación y también de persecución».

En resumen,
indicó el Papa, «estilo de humildad, camino — porque se va fuera — camino de
tentación, pero la esperanza» no debe disminuir. De hecho, escribe Pedro: «El
Dio de toda gracia, el que os ha llamado a su eterna gloria en Cristo, después
de breves sufrimientos, os restablecerá». Y,

añadió el Papa,
«será precisamente el Señor el que nos lleve, dé la fuerza, porque esto es lo
que Jesús ha prometido cuando envió a los apóstoles». Como indica Marcos en el
pasaje evangélico de hoy: «Ellos salieron a predicar por todas partes,
colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la
acompañaban». Sí, afirmó Francisco, «será el Señor quien nos consuele, nos dé
la fuerza para ir adelante, porque Él actúa con nosotros si somos fieles al
anuncio del Evangelio, si salimos de nosotros mismo para predicar a Cristo
crucificado, escándalo y locura, y si nosotros hacemos esto con un estilo de
humildad, de verdadera humildad».

«Que el Señor —
deseó Papa — nos dé este gracia, como bautizados, todos, de tomar el camino de
la evangelización con humildad, con confianza en Él mismo, anunciado el
verdadero Evangelio: “El Verbo se hizo
carne”». Y «esto es una locura, es un escándalo». Evangelizar, por tanto, «en
la conciencia de que el Señor está junto a nosotros, actúa con nosotros y
confirma nuestro trabajo».