Luka Brajnović: conquistar la libertad con el perdón

En la ciudad de Zagreb se ha realizado recientemente un homenaje en su memoria. La presentación de un libro de textos escogidos de Luka Brajnović en Zagreb, obra de Matila Kolić-Stanić, se convirtió en un homenaje al autor croata en su tierra, de la que tuvo que huir apresuradamente a comienzos de 1945, al ser perseguido por su condición de periodista y escritor católico.

Su esposa, Ana Tijan, y su hija Elica, que era un bebé de 4 meses, no pudieron acompañarle en su huida y las circunstancias políticas hicieron que no pudieran volver a reunirse hasta doce años más tarde. Entre tanto, Luka Brajnović conoció el Opus Dei mientras estaba refugiado en la Ciudad del Vaticano en 1946 y fue una de las primeras personas casadas en pedir la admisión.. Después de muchos intentos, logró reunir a su familia en octubre de 1956 en Munich.

Su esposa, Ana Tijan, y su hija Elica, que era un bebé de 4 meses, no pudieron acompañarle en su huida

En 1960 se incorporó al claustro de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Navarra, institución a la que dedicó su vida a partir de entonces. También trabajó como columnista de política internacional en Diario de Navarra y publicó manuales, novelas y libros de poemas.

Historia de un encuentro

Fue precisamente Elica Brajnović de Leahy, la hija mayor de don Luka (como le llamaban sus alumnos), la portavoz de la familia en el acto de homenaje que tuvo lugar en la Sala Dorada del Instituto para la Historia y las Artes de Croacia,en pleno núcleo histórico de la ciudad de Zagreb.

Presentación del libro con recuerdos de Luka Brajnovic. Su hija, Elica, en el centro. A su lado, la autora del libro, Matila Kolić-Stanić, y el profesor de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, Norberto González.

Ella contó a una audiencia que abarrotaba la sala – entre la que se encontraban el embajador de España en Croacia y representantes de los ministerios croatas de Asuntos Exteriores y Cultura, entre otras autoridades – cómo fue la experiencia de conocer a su padre a los doce años en el andén polvoriento de una estación alemana de la posguerra.

Un guerrillero gritó: “¡El camarada periodista, fuera!”. Desataron a don
Luka de la línea de condenados y se libró de la ejecución.

Relató cómo su padre perdonó siempre y enseñó a sus hijos a perdonar. Entre otros recuerdos, narró cómo cuando fue tomado prisionero por las guerrillas comunistas en 1943 decidieron fusilarle y llegó a tener excavada su propia tumba. Entonces, apareció un guerrillero y gritó: “¡El camarada periodista, fuera!”. Desataron a don Luka de la línea de condenados y se libró de la ejecución. Todos los demás murieron. Don Luka rezó por ese guerrillero, por los que habían fusilado y por los ejecutores todos los días de su vida.

En 1997, cuando fue a Zagreb con motivo de un premio y una conferencia en la Universidad de la ciudad, don Luka se puso muy enfermo y apenas pudo salir del hotel. Acudía gente a saludarle. Un día se presentó un anciano, que dijo: “Yo soy aquél partisano que sacó a don Luka de la línea de fusilamiento”. Los dos se abrazaron. Don Luka continuó rezando por él hasta el día de su muerte, contó Elica.

Luka Brajnovic, a la derecha, sosteniendo un micrófono, en una tertulia con san Josemaría.A favor de la libertad

Su historia ha despertado un notable interés en los medios de comunicación recientemente. Destacaron su postura contraria a todo tipo de totalitarismos de cualquier signo y su capacidad de perdón, además de sus logros en el mundo del periodismo la literatura y la enseñanza. Por ejemplo, fue el traductor de la Biblia al croata y de otras obras de espiritualidad, como los escritos de san Josemaría.

La historia se relata en el libro «Servir a la Verdad» preparado por la profesora Matilda Kolić-Stanić. El libros está compuesto por 22 textos escritos por Luka Brajnović durante su exilio fragmentos de su manual de ética periodística y artículos periodísticos traducidos del castellano al croata. Es un primer paso para dar a conocer la obra del autor al público de su país.

Esta profesora, connacional de Luka Brajnovic, supo de él y de su obra a través de las clases de Etica profesional de la comunicación en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, donde enseña un discípulo don Luka, y que fue su asistente en la cátedra de Deontología Periodística de la Universidad de Navarra. El interés que despertaron en ella sus enseñanzas y el testimonio de su unidad de vida le llevó a descubrirlo e interesarse por difundir su vida y enseñanzas en su patria.