Mons. Rugambwa inaugura la Asamblea de las Obras Misionales Pontificias

Roma – “Reflexionaremos juntos sobre la ‘Misión corazón de la fe cristiana’ a la luz de la Exhortación Apostólica misionera del Papa Francisco Evangelii Gaudium. Dejémonos formar y pongámonos en tela de juicio para que nunca nos falte el coraje de la conversión, del discernimiento y de la auténtica transformación de cada uno de nosotros y de las instituciones en las que servimos, es decir las OMP”. Presentando, con estas palabras, el tema de reflexión de la asamblea, Su Exc. Mons. Protase Rugambwa, Secretario adjunto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y Presidente de las Obras Misionales Pontificias ha abierto esta mañana los trabajos de la Asamblea general de las OMP, que se celebrarán en Roma hasta el sábado 3 de junio .
En el saludo y los agradecimientos a todos los que “trabajan en nombre y por cuenta de las OMP”, el arzobispo Rugambwa ha señalado: “En plena comunión con el Santo Padre, Francisco, seguimos animándonos recíprocamente de manera que, sin ningún temor y con gran gozo, el anuncio de la Pascua de Cristo, muerto y resucitado, haga de la Iglesia una comunidad reconciliada, abierta y acogedora para todos, siempre en salida, para llevar y comunicar a todos la eficacia de la salvación. Sin excepciones, todos en el corazón de la evangelización para que las iglesias redescubran la única misión que les ha confiado el Señor Jesucristo,el centro de su fe cristiana”.
Al hacer un resumen de sus actividades del último año, el Presidente de las OMP ha citado la conclusión de los trabajos de integración en los Estatutos de los textos relativos a la oficina administrativa y a la Comisión de Finanzas; el establecimiento de una Comisión para los desastres humanitarios; los encuentros continentales de los Directores Nacionales de las OMP, que representan “un instrumento importante para comparar, verificar y crecer en la comunión y la unidad al servicio de la misión y de su animación”.
A continuación, Mons. Rugambwa ha anunciado la aprobación del Santo Padre, de la propuesta de “proclamar un mes misionero extraordinario, en octubre de 2019, para conmemorar el centenario de la promulgación de la Encíclica Maximum illud y promover la tarea misionera de la Iglesia en línea con la Evangelii Gaudium”. La Asamblea General dedicará parte de los trabajos al tema, elaborando propuestas para el octubre misionero 2019. El Presidente también ha dado las gracias a la Comisión que está trabajando para la introducción de un logotipo único compartido , “para ayudarnos a afirmar internacionalmente la identidad única de las OMP en el respeto de las diferencias y de las exigencias locales”
En la segunda parte de su intervención, Mons Rugambwa se ha detenido para presentar algunos desafíos, recordando un discurso suyo de hace cinco años: “No hemos agotado nuestra discusión y el debate sobre las OMP como obras al mimos tiempo del Papa y de los obispos, la relación entre la misión universal de la Iglesia y las OMP, su ubicación y la cooperación con otras fuerzas misioneras, las leyes civiles relativas a las organizaciones benéficas, las perspectivas y planes de trabajo”.
Luego, el Arzobispo ha pedido que se realice una discusión franca y abierta, “sobre el futuro de instituciones que no pueden seguir adelante simplemente por la repetición obsoleta de lo que siempre se ha hecho”, ha pedido que se tenga “audacia y creatividad en el discernimiento y en el replanteamiento de nuestras estructuras, estilos y métodos” así como que se “redescubra la misión en el corazón de la fe cristiana”.
“En el centro y en las periferias de nuestro trabajo de animación, recopilación y distribución – ha continuado diciendo – tenemos que crecer en una mayor armonía y cooperación a través de una conversión renovada que supere las formas inadecuadas y molestas del afán de protagonismo antievangelico”.
Mons. Rugambwa ha concluido su discurso afirmando: “Estas provocaciones deben ser objeto de reflexión, deben ser pensadas, analizadas y llevadas a la oración. No se trata de hacer todo de inmediato. No se trata de hacer cambios violentos. Es más bien un cambio de mentalidad y de la modalidad del trabajo apostólico de las OMP. Cuanto más al centro de nuestro interés, de nuestra pasión, estén las verdaderas necesidades de la misión, mayor será nuestra conversión, como la muerte del protagonismo y el nacimiento del servicio eclesial, fraterno y evangélico que salva”.