Una luz en Quebec (Canadá)

France Marcotte, supernumeraria

Lo que el espíritu del Opus Dei ha aportado a nuestra familia es la unidad. Unidad en la familia, unidad de vida. Vivir la unidad de vida es esforzarme por ser la misma persona cuando estoy en mi trabajo o con mi familia… Me ha ayudado mucho pensar en esta idea de la unidad de vida.

Hélène Rivest, directora del Centro Cultural Trimar (Quebec)

La misión del Opus Dei es colaborar con el trabajo de evangelización que realiza la Iglesia, recordando la llamada universal a la santidad, proclamada por el Concilio Vaticano II. Se trata de ayudar a todos a ser coherentes con la fe en la vida de todos los días.

France Marcotte

Lo que he encontrado en el Opus Dei son consejos prácticos para santificar la vida ordinaria. Eso fue lo que me atrajo. Descubres que no hace falta ser una persona excepcional para acercarse a Dios. Todos estamos llamados a amar a Dios, en nuestro trabajo, en la situación en la que estemos. No hace falta dejar tu vida normal para acercarse a Dios, para hacer las cosas por amor.

No hace falta dejar tu vida normal para acercarse a Dios, para hacer las cosas por amor.

Pierre Bégin, marido de France y cooperador

Nuestros hijos han recibido formación en el Opus Dei; yo no soy miembro, pero sí “simpatizante”, si podemos llamarlo así. He asistido a clases de formación y retiros espirituales. Mis hijos también, quizá con más regularidad que yo. Yo veo que les ayuda mucho, especialmente a los chicos. Les ayuda en un momento difícil para la fe, y les fortalece para ir contracorriente entre sus compañeros. Esto se refleja al exterior. Por ejemplo, nuestra hija mayor, que vive en Europa, expresa esta alegría de la fe con la música. Logra transmitir la belleza que tiene en su interior. Por la personalidad que tiene, está siempre alegre, está siempre rodeada de amigos, porque tiene ese “algo” especial que da la fe.

Hélène Rivest

En 1928, mientras realizaba un retiro espiritual en Madrid, san Josemaría vio el Opus Dei, es decir, recibió una iluminación de Dios que le hizo entender que todos podemos ser santos en medio del mundo. Pero este no es mensaje nuevo, está ya contenido en el Evangelio. Dios le hizo entender que necesitaba un hombre para fundar una institución que se hiciera portadora de ese mensaje. El Opus Dei se dirige a todos los bautizados. Como la Iglesia, su mensaje es universal, se dirige a todos los hombres de buena voluntad que quieren dar lo mejor de sí en la vida cotidiana.

San Josemaría

«Opus Dei: Tú sabes el significado, operatio Dei, trabajo de Dios. Significa llevar a la gente a santificarse en medio de la calle. A decirles: los religiosos y las religiosas tienen la obligación de hacerse tantos. Los sacerdotes, también. Pero ¿y los demás? Lo mismo. ¡Era muy cómodo decir que no! El Señor ha dicho a todos que seamos santos, como lo es perfecto su Padre celestial. Y no lo ha dicho ni a los frailes, ni a las monjas ni a los curas, sino a ti también, y a aquella, y al otro… ¡A todos, eh! Esto viene a decir el Opus Dei».

Denis Saint-Maurice, sacerdote

Aquí, en Canadá, el Opus Dei empezó en 1957; en 1962, en Montreal; en 1964, en Quebec. Se empezó a difundir el mensaje entre estudiantes universitarios que vivían aquí. La idea es que el Opus Dei, decía el Fundador, tiene que ayudar a difundir la alegría y la luz. Ayudar a los creyentes a sonreír, a transmitir armonía y alegría, que son manifestaciones de la resurrección. Ser capaces de perdonar, de ofrecer la misericordia, ¡habría tanto que decir ahora que hemos vivido un año dedicado a la misericordia! Y eso tiene que traducirse en la vida de los creyentes: ¿cómo es posible vivir la misericordia y la fe? Bueno, perdonando en nuestra vida diaria.

Hélène Rivest

Hay una formación que es, podríamos decir, más humana. Por ejemplo, a veces organizamos para las mujeres cursos sobre la conciliación trabajo-familia, una preocupación común a muchas mujeres. Para las chicas jóvenes hacemos talleres o debates con algún ponente invitado que presenta cuestiones de interés: por ejemplo, el tema de la eutanasia, que es sin duda un problema para la sociedad. O hablamos de temas de actualidad, y sobre cómo vivir la fe en la vida cotidiana, dándoles las herramientas para que luego ellas, libremente, decidan cómo comportarse en la vida diaria, cómo dar manifestación de su fe y de lo que llevan en el corazón.

Marie Saint-Onge, cooperadora

La Obra, y creo que esto es lo que me gusta de ella, te ayuda en tu vida ordinaria. Puedo decir que soy creyente porque he decidido ir a misa todos los días, y así lo que hago durante la jornada, lo ofrezco a Dios. Y pienso en Él: “Gracias, Señor, por esto y por aquello”. La Obra me ha ayudado a poner buenas bases en mi vida. A poner los pies en la tierra y a percibir lo que es verdaderamente importante. Y una luego hace girar su vida en torno a eso. Me ha ayudado en el pasado y me sigue ayudando aún.

Vincent Breton, estudiante de la residencia Boisgomin

Venimos aquí, una vez al mes, para ayudarles a preparar la comida el domingo por la mañana y preparar las comidas para el día siguiente. Por tanto, hay que cocinar grandes cantidades. Es muy agradable venir aquí, estar con ellos, que se dan tanto. Si así les ayudamos, si podemos darles un poco de amor… lo hacemos.

Lo que la Obra ha añadido a mi vida es la voluntad de querer hacer bien las cosas.

Lo que he aprendido en el Opus Dei es que hemos recibido mucho y tenemos muchas gracias. Se trata de poner por obra y al servicio de los demás todos esos talentos que hemos recibido. Lo que la Obra ha añadido a mi vida es la voluntad de querer hacer bien las cosas. El Fundador del Opus Dei, san Josemaría, decía que se podía ser santo en la vida cotidiana haciendo bien nuestras tareas del día a día.

France Marcotte

La Obra me ha ayudado mucho a desarrollar mi vida interior, a acercarme a Él. Así me ha preparado a afrontar las pruebas que he tenido en la vida. Perdimos un niño, tenemos un niño que es discapacitado por un problema al corazón, y además la más pequeña tiene la enfermedad de Lyme. Ya hace dos años que estamos con ese problema. Al desarrollar la vida interior nos ayuda a ser más fuertes, a ver con más claridad qué decisiones tomar.

Denis Saint-Maurice, sacerdote

La esencia del Opus Dei es que tú, cada uno, te tienes que implicar al 100% en tus trabajos, en cumplir tus deberes. Una vez te habrás empeñado, en tu trabajo, en tu medio, te darás cuenta de que no luchas solo, sino con Cristo, que está contigo, con quien te tienes que identificar. Le imitarás, conociéndole en la oración, tratando de reproducir su vida, trabajando con una sonrisa cuando cuesta sonreír, sirviendo a los demás cuando se está cansado, pensando en el bien de quienes están a nuestro alrededor, antes que en nuestros propios intereses, haciendo bien nuestro trabajo.

¿Un hombre que trabaja en un restaurante puede hacer de su vida un servicio? Sí, si trabaja bien, puede santificarse y hacer mucho bien en el mundo; ¿y una mujer que trabaja en su casa? ¡también! No hay que buscar una salvación lejana, cuando está al alcance de la mano.

El Señor dijo que “el Reino de los cielos está en medio de vosotros”. El Opus Dei dice: está ahí, en tu familia, en tu trabajo, entre tus amigos… El Opus Dei ayuda a hacer a Cristo presente en nuestra vida, siempre.