Resultados de la búsqueda para: Proust Marcel



EL TIEMPO RECOBRADO . EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO VII (PROUST MARCEL)

El implacable paso de los años transforma a las personas hasta el punto de convertirse en espectros de lo que una vez fueron. El narrador de El tiempo recobrado observa a través de su particular prisma a la gente que le ha rodeado a lo largo de toda su vida y se aproxima al momento en el que, gracias a sus recuerdos, alcance una revelación artística y vital. En narración final se termina de cruzar el puente que el autor tendió del pasado hacia el presente y se ofrecen algunas de las claves que contribuyen a cerrar el ciclo narrativo más sobresaliente del último siglo.

LA PRISIONERA . EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO, V (PROUST MARCEL)

El amor y las obsesiones de las que irremediablemente va acompañado son el eje vertebrador de La prisionera, el quinto volumen de En busca del tiempo perdido, la colosal obra con la que Marcel Proust se erigió como uno de los mejores escritores de la historia de la literatura. A partir de la reclusión de Albertine, la amante del narrador protagonista, Proust analiza con su particular y penetrante mirada las relaciones amorosas y los sentimientos encontrados que acaban provocando en los amantes, como deseo y sensualidad, pero también celos y frustración.

EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO . A LA SOMBRA DE LAS MUCHACHAS EN FLOR (PROUST MARCEL / HEUET STEPHANE)

En esta nueva entrega de la adaptación gráfica de la obra de Proust, A la sombra de las muchachas en flor, segunda parte, encontramos a un joven Marcel descubriendo las delicias de las jóvenes que lo cautivan con su simple presencia. Los dibujos de Stéphane Heuet acompañan las ricas descripciones proustianas donde una sonrisa o un roce de mano son suficientes para abrir todo un mundo de sensaciones, percepciones y emociones profundas. Vacacionando en la playa de Balbec, Marcel acompaña a su abuela al tiempo que conoce al pintor Elstir –quien le descubre también el mundo del estremecimiento artístico–, así como a otros miembros del mundo de despreocupación aristocrática que Proust retrató para la posteridad en ese monumento atemporal que es En busca del tiempo perdido

ODA A MARCEL PROUST Y OTROS POEMAS

Paul Morand (París 1888-1976) es a la vez el célebre, y a menudo reeditado, autor de novelas y libros de viajes y un poeta oscuro al que casi nadie (entre los casi nadie que leen poesía más o menos contemporánea) parece recordar o haber leído. En realidad, Morand apenas publicó cuatro libros de poemas y es cierto que abandonó la poesía, al menos la poesía en verso, a poco de cumplir los cuarenta años y casi medio siglo antes de dejar de escribir en absoluto. Pero Morand es ante todo un poeta y uno de los más grandes poetas, en mi opinión, de todo el siglo XX. Durante mucho tiempo, los superficiales superficialmente han considerado a Paul Morand un prosista superficial y un poeta inexistente, pero cualquiera que se acerque ahora a estos versos hechos de puro músculo, sin un sólo gramo de grasa retórica, contundentes como un puñetazo en el plexo solar, capaces de dejarnos sin respiración, se encontrará (para su sorpresa, que fue la mía) con un poeta absolutamente contemporáneo, quizás incluso tan desmedidamente contemporáneo que a veces parece hablarnos aún desde el futuro. Frente él, Valery, es un poeta del siglo XIX e incluso el muy moderno Cendrars o los surrealistas nos parecen más lentos, más pesados, más envejecidos. Morand merece, junto con Apollinaire, ser considerado el primer poeta moderno de Francia y como tal podemos seguir leyéndole. Su poesía es precisa como un cronómetro y está llena de humor, de ironía , de imágenes sorprendentes y naturalísimas y siempre nos cuenta cosas que merecen ser contadas y que a menudo son aquí cantadas por vez primera, como ese "escape libre" del automóvil de uno de sus primeros poemas que "hace morir la rosaleda" del madrileño Parque del Oeste en un lejanísimo 1913 y que no deja de ser, quizás, el primer verso ecológico de la poesía universal. La traducción de Marie-Christine del Castillo Valero, fiel al tiempo que literaria, creo que hace honor a los espléndidos versos de Paul Morand.