Papa a Médicos con África: salud derecho humano universal, nunca privilegio de vips

Gracias por curar a los enfermos, como pide Jesús, en especial a los más pobres y excluidos: son para ustedes la ‘Puerta Santa’ de la Misericordia



(RV).- El Papa Francisco destacó y agradeció la importante misión de la organización italiana ‘Médicos con África CUAMM (Colegio Universitario Aspirantes y Médicos Misioneros)’, que, desde hace más de 65 años, trabaja tutelando «el derecho humano fundamental de la salud para todos» – «que no es un bien de consumo, sino un derecho universal, por lo que el acceso a los servicios sanitarios no puede ser un privilegio».

El Santo Padre les agradeció con conmoción profunda la misión que desarrollan, buscando a Jesús en los más necesitados, y les dijo que su corazón se había trasladado a esos lugares pobres, escuchando el testimonio de los médicos misioneros

Fue en una cordial y alegre audiencia, en el Aula Pablo VI, con la participación de más de nueve mil personas: médicos, personal sanitario, voluntarios, sostenedores, amigos, cooperantes. Acompañados por sus familiares, el Obispo de Padua y el presidente del CUAMM.

Tras lamentar que «la salud, sobre todo la de base, se niega de hecho en diversas partes del mundo y en muchas regiones africanas», donde el acceso a los servicios sanitarios, a los cuidados y a los medicamentos sigue siendo un «espejismo», el Obispo de Roma subrayó que, para desarrollar su generosa actividad, los miembros de esta asociación han elegido los países más pobres del continente africano como Uganda, Tanzania, Mozambique, Etiopía, Angola, Sudán del Sur y Sierra Leona.

La Iglesia es madre: hospital de campaña, no clínica de lujo para privilegiados

«Periferias geográficas,  en las que el Señor los manda a ser buenos samaritanos», dijo el Papa, animándolos a seguir estando con la humanidad que sufre, cruzando la ‘puerta’ que conduce del primer al tercer mundo:

«¡Ésta es su ‘puerta santa’! Ustedes trabajan entre los más vulnerables de la población: las mamás, para asegurarles un parto seguro y digno. Y los niños, en especial los recién nacidos. En África demasiadas mamás mueren durante el parto y demasiados niños no superan su primer mes de vida, debido a la malnutrición y las grandes endemias. ¡Los aliento a permanecer en medio de esta humanidad herida y que sufre! ¡Es Jesús! Su obra de misericordia es el cuidado del enfermo, según la invitación evangélica: ‘Curen a los enfermos’ (Mt 10,8). ¡Que ustedes puedan ser expresión de la Iglesia madre, que se inclina ante los más débiles y los cuida!»

Señalando asimismo que las intervenciones requieren planteamientos serios, investigación, innovación, deber de transparencia hacia los donantes y la opinión pública, el Papa los alentó a ser «médicos ‘con’ África y no ‘por’ África. Es decir, a implicar a los africanos en su crecimiento». Pues «¡Los pueblos son los primeros artífices de su desarrollo, sus primeros responsables!». Con gratuidad desinteresada, sin proselitismos. Colaborando con las Iglesias y gobiernos locales, ayudando a las comunidades lugareñas a crecer y dejándolas cuando pueden proseguir solas, en su perspectiva de desarrollo y sostenibilidad.

Evocando a su fundador y a su histórico director, el doctor Francesco Canova y don Luigi Mazzucato, «en su precioso compromiso al servicio de los pobres de África», el Sucesor de Pedro concluyó sus palabras, que recibieron grandes aplausos, animando el importante testimonio que brindan:

«Siguiendo las huellas de estos grandes testimonios de la misionariedad de proximidad, evangélicamente fecunda, ustedes llevan adelante con valentía su obra, mostrando una Iglesia que no es una ‘súper clínica para vips’ sino más bien un ‘hospital de campaña’. Una Iglesia con el corazón grande, cercana a tantos heridos y humillados de la historia, al servicio de los más pobres. Les aseguro mi cercanía y mi oración. Los bendigo a todos, a sus familiares y también su compromiso en favor del hoy y del mañana del continente africano. Y, les pido, por favor, que recen también por mí. Para que el Señor me haga cada días más pobre ¡Gracias!».

 (CdM – RV) 

(from Vatican Radio)

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