“Misericordiosos como el Padre”

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy hemos escuchado el pasaje evangélico que inspira el lema de este año santo: Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso.

Dios ama con un amor tan grande que para nosotros parece imposible. Toda la historia de la salvación es una historia de misericordia, que alcanza su culmen en la donación de Jesús en la cruz.

¿Cómo alcanzar esta perfección? La respuesta estriba en que Jesús no pide cantidad, sino ser signo, canal, testimonio de su misericordia

¿Cómo alcanzar esta perfección? La respuesta estriba en que Jesús no pide cantidad, sino ser signo, canal, testimonio de su misericordia. Por eso los santos han encarnado el amor de Dios que les desborda en múltiples formas de caridad en favor de los necesitados.

* EN: When we feel the need of forgiveness, of consolation, let us learn to be merciful with others. * PT: Quando nos sentimos carentes de perdão e consolação, aprendemos a ser misericordiosos com o próximo. * ES: Cuando nos sentimos necesitados de perdón, de consuelo, aprendemos a ser misericordiosos con los demás. * ITA: Quando noi ci sentiamo bisognosi di perdono, di consolazione, impariamo a essere misericordiosi con gli altri. * FR: Lorsque nous avons besoin de pardon, de consolation, nous apprenons à être miséricordieux envers les autres. * DE: Lernen wir, anderen gegenüber barmherzig zu sein, wenn wir der Vergebung und des Trostes bedürfen. #Mercy, #Misericórdia, #Miséricorde, #Misericordia, #Barmherzigkeit
Un vídeo publicado por Pope Francis (@franciscus) el 16 de Sep de 2016 a la(s) 10:38 PDT

El Evangelio nos da dos pautas para ello: perdonar y dar. Jesús no busca alterar el curso de la justicia humana, pero manifiesta que en la comunidad cristiana hay que suspender juicios y condenas.

No podemos ponernos por encima del otro, al contrario, debemos llamarlo continuamente a la conversión

El perdón es manifestación de la gratuidad del amor de Dios, que nunca da a un hijo por perdido. No podemos ponernos por encima del otro, al contrario, debemos llamarlo continuamente a la conversión.

Del mismo modo, Jesús nos enseña que su voluntad de darse está muy por encima de nuestras expectativas y no depende de nuestros méritos, sino que la capacidad de acoger su amor, crece en la medida en que nos damos a los demás, más amamos, más lleno de Dios estará nuestro corazón.


Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Pidamos al Señor que no perdamos nunca nuestra identidad de hijos de un mismo Padre, que nos une en su amor. Que Dios los bendiga.

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